Es el período que sigue a una guerra. Generalmente es un período de grandes cambios en las formas de organización social y de vida, dado que los terribles efectos de la guerra modificaron muchos conceptos e ideas.
En todo tiempo las épocas de postguerra trajeron profundas transformaciones en el orden interno e internacional. La paz de Wesfalia en 1648 puso fin a la llamada guerra de los treinta años en Europa y marcó el comienzo de una nueva era en las relaciones entre los Estados. Aportó los primeros elementos de lo que más tarde fue el Derecho Internacional. Después de las guerras napoleónicas, bajo el liderato del zar Alejandro I de Rusia, los monarcas Federico Guillermo III de Prusia y Francisco I de Austria formaron con él, en mayo de 1815, la santa alianza con el propósito de preservar las convicciones católicas de sus pueblos, de oponerse a todo intento revolucionario en Europa y de conducir sus relaciones mutuas “por los caminos de las sublimes verdades contenidas en la religión eterna de Cristo, nuestro Salvador”. Después de la guerra franco-prusiana en 1870 se formó la triple alianza entre Alemania, Austria e Italia. Para restablecer el equilibrio Francia se alió a Rusia desde 1891 hasta 1895. A esta alianza se incorporó más tarde Inglaterra, por temor al imperio germano. Todo esto significó una nueva correlación de fuerzas en Europa.
Siempre las etapas inmediatamente posteriores a los períodos de conflagración bélica trajeron profundos cambios. Por eso se habla de ellos como períodos de postguerra, expresión con la que se quiere significar una etapa nueva, de ruptura con la anterior. Sin embargo, los períodos de postguerra por antonomasia fueron los que se abrieron después de la primera y de la segunda guerras mundiales. O sea la primera postguerra y la segunda postguerra. Los cambios que en ellas experimentó el mundo, y no solamente los Estados beligerantes, a causa o por consecuencia de los conflictos armados fueron inmensos. De las dos conflagraciones mundiales surgieron nuevos órdenes internacionales, diseñados por las potencias vencedoras que impusieron su filosofía de la vida, sus conceptos y sus conveniencias a los vencidos. La necesidad de hacer frente a las tareas de reconstrucción de los escombros dejados por la guerra, en ambos lados de la línea de fuego, demandaron nuevas teorías económicas.
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial que terminó en 1918 con el triunfo de los aliados. El 28 de junio de 1919 se firmó el Tratado de Versalles entre las potencias vencedoras y Alemania. Ese instrumento introdujo numerosas modificaciones al Derecho Internacional, la más importante de las cuales fue la creación de la Sociedad de las Naciones, como el primer intento de establecer una comunidad mundial de Estados para asegurar la paz y la seguridad internacionales. Esta fue la primera postguerra, que se extendió hasta 1939 en que, con el ataque por sorpresa de Alemania contra Polonia, se inició la segunda gran guerra, que terminó con la rendición del Japón en 1945 después de la explosión de las bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki. Cuando cesaron los fuegos vino la segunda postguerra. Franklin D. Roosevelt, Joseph Stalin y Winston Churchill convocaron el 25 de abril de 1945, en San Francisco de California, una conferencia internacional con el propósito de sentar las bases de sustentación de la futura Organización de las Naciones Unidas. Con la asistencia de las cuatro potencias invitadoras —Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido y China— y de 46 países invitados se aprobó el 26 de junio de 1946 la Carta de las Naciones Unidas, que abrió una nueva etapa en la vida internacional.
La palabra postguerra tiene, por tanto, connotaciones de cambio en el orden de las relaciones entre los Estados y en el de su organización interior.
En nuestros días se habla con frecuencia de la “>postguerra fría” para designar a la nueva etapa que surgió en el mundo a partir del colapso de la Unión Soviética y de la terminación de la confrontación Este-Oeste. Es una referencia al nuevo orden internacional caracterizado, en lo político, por la democratización de Estados agudamente centralizados y burocráticos; en lo económico, por la formación de grandes bloques comerciales, el impulso a los procesos de integración, el abatimiento de aranceles, la apertura de mercados y la libre circulación de bienes, servicios, capitales, tecnologías y demás factores de la producción; en lo internacional, por la distensión y la búsqueda de la paz; y en lo militar, por los acuerdos de desarme, el desmantelamiento del Pacto de Varsovia y la conversión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en una amplia alianza militar a la que se han incorporado los países que antes pertenecieron a la órbita soviética.