Neologismo que significa la desmembración y desaparición de un Estado. Es la acción de dividirlo y entregar sus partes territoriales a otros Estados. La palabra proviene de un antecedente histórico: Polonia, situada en la Europa oriental, fue invadida en 1793 por los ejércitos rusos de la emperatriz Catalina II y por los prusianos del káiser Federico Guillermo II. Bajo la ocupación militar, su territorio fue repartido entre Rusia, Prusia y Austria en 1795. Las provincias del norte fueron anexadas a Prusia, las del sur a Austria y las del este a Rusia. El Estado polaco se extinguió y su nombre desapareció del mapa europeo. Esto pudo ocurrir por los manejos que hoy llamaríamos “geopolíticos” destinados a mantener en aquel tiempo el equilibrio entre las tres potencias del este europeo. El Estado polaco fue desmembrado en aras de ese equilibrio político-militar.
Sin embargo, terminada la Primera Guerra Mundial, debido a su fuerte sentimiento nacional y a su cohesión cultural y étnica, la nación polaca pudo rehacer su unidad estatal en 1918, aunque precariamente porque en 1939 fue víctima nuevamente de la invasión de los ejércitos alemanes y de los manejos militares y diplomáticos de la Unión Soviética.
A diferencia de la <balcanización, que es la operación de fragmentar un país para que, disminuída su fuerza, deje de representar una amenaza para otros, en la polonización el país desgarrado por la división desaparece.
desmembración y desaparición de un Estado por la entrega de sus partes territoriales a otros Estados.