Es el gobierno ejercido por varias personas de igual nivel y jerarquía. La palabra viene del griego poli, elemento compositivo que significa mucho, pluralidad o abundancia, y arkhein, que es poder, autoridad u ordenación.
En la antigua Grecia, poliarquía era el gobierno integrado por varias personas de igual rango y poliarca era cada uno de sus miembros.
Poliarquía es un concepto diametralmente opuesto a monarquía y a monocracia. La palabra latina monarchia —compuesta de las voces griegas monos, que significa “uno” o “solo”; y arkhein, “poder”, “autoridad” u “ordenación”— quiere decir “gobierno de uno”. Los más antiguos regímenes políticos de la prehistoria fueron monarquías. Y la monocracia —del griego monos, que significa “uno”, “solo” o “único”, y krateia, ”poder” o “gobierno”— es el poder ilimitado y despótico ejercido por una sola persona o un solo partido. Todos los regímenes de partido único son monocracias, sea que el monopartidismo se justifique en función de una clase social o por el interés de formar una sólida estructura de poder destinada a modelar, organizar y conducir la organización social sin discrepancias ni oposiciones.
En tal sentido, el gobierno poliárquico es diametralmente opuesto al gobierno monárquico que, por definición, es el gobierno en el que el poder está encarnado en una sola persona —el monarca—, que lo ejerce vitaliciamente, y es opuesto también a todas las formas monocráticas de gobierno, en las cuales el goberante o su partido único se confunde con el Estado, de modo que el jefe del Estado es también jefe del partido. Vemos en la historia que el duce y el führer de las monocracias fascistas fueron también los líderes partidistas y que el primer ministro de los gobiernos comunistas fue siempre el secretario general de su partido, al tiempo que todos los escalones jerárquicos estatales coincidieron con los del partido, dentro de la estructura monocrática y piramidal del poder.
La democracia, en cambio, es una poliarquía cuyas características principales son la participación ampliada en los quehaceres públicos y la oposición tolerada. En este sentido, ella es un sistema abierto y libre de organización estatal y gubernativa, que entraña la descentralización del poder en beneficio de una constelación de centros de mando y autoridad.
Las sociedades democráticas, reivindicando la soberanía para el Estado, son en esencia sociedades poliárquicas.
Pero la desagregación del poder en la poliarquía no implica negación o desconocimiento de la autoridad pública. Es la propia ley la que distribuye el poder estatal en beneficio de la libertad del conglomerado social y reglamenta su ejercicio. Lo cual es parte de la naturaleza poliárquica de la sociedad democrática.
Quiero decir con esto que la democracia, como forma de Estado, tiene como uno de sus elementos el gobierno poliárquico, es decir, el gobierno ejercido y compartido por muchas personas, en el marco de una precisa normación que señala sus respectivos deberes, facultades y competencias gubernativos.