Se conoce con este nombre el dilatado período de tranquilidad y sosiego que vivió el Imperio Romano bajo el gobierno de Cayo Julio César Octavio Augusto, hijo de Atia y sobrino de Julio César, que tomó el nombre de Octaviano (68 a. C.-14 d. C.), durante el cual se dio término a la ocupación de Hispania, se pacificó el mundo mediterráneo, se impidió que se repitieran las guerras civiles y se abrió un paréntesis de paz para el Imperio.
A este período también se lo denominó “paz de Augusto” (pacis Augustae), en cuyo honor el Senado encargó la construcción de un altar en el año 13 a. C., tras las victorias de Augusto sobre los españoles y los galos.
Desde entonces, con la frase “paz octaviana” se suele designar el estado de calma y quietud de una sociedad.