Es el amor y lealtad a la patria, anhelo de bien para ella, recto cumplimiento de los deberes cívicos. Sin alardes ni exhibicionismos, el patriota entrega sus esfuerzos al progreso de su país. Esta es la diferencia con el patriotero. El trabajo y la honradez son las versiones más fecundas del patriotismo.
La noción de patria es eminentemente subjetiva y está cargada de tono afectivo. Cada quien la entiende desde su particular punto de vista. Para unos es el lugar donde se ha nacido y al que se debe respeto y lealtad. Para otros es la representación subjetiva y sentimental del Estado. En todo caso, la vinculación de las personas con “su patria” desborda los cánones jurídicos y es esencialmente sentimental.
El sentimiento patriótico ha cambiado a lo largo del tiempo de acuerdo no solamente con las diversas concepciones, valores y sensibilidades de cada época sino además con la edad de las personas, su nivel educativo y el lugar que ocupan en el proceso de la producción. En un momento dado ir a la guerra era la suprema prueba de patriotismo. Hoy lo es evitarla y luchar por la paz y contra los armamentismos. En los tiempos de Hegel el dulce et decorum est pro patria mori era el mayor de los deberes éticos, mientras que en la actualidad muchos cuestionan moralmente el servicio a las armas. También el comercio de ellas ha perdido toda inocencia moral. Durante los años de la guerra el “pueblo joven” alemán acostumbraba reunirse todos los 9 de noviembre, en los rituales nazis de la muerte, ante los monumentos a los héroes guerreros. Eso lo mandaba el concepto de patriotismo que se inculcaba en el Tercer Reich. Hoy en el mundo civilizado se inculca el amor a la paz: a la paz interna y a la paz exterior. Como escribe Jürgen Habermas en su libro “La necesidad de revisión de la Izquierda” (1996), “la abolición del 'estado de naturaleza' entre los Estados está por primera vez en el orden del día”.
Sin embargo, el líder peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), en sus numerosos libros y escritos, mostró siempre una profunda desconfianza respecto de las palabras “patria” y “patriotismo” porque con frecuencia —según dijo— se las usa como “celestinas” de la división y hostilidad entre los pueblos indoamericanos. Afirmó que cada cacique, cada tirano, cada oligarquía invoca y grita el “patriotismo” para desunir. De modo que la palabra ha llegado a significar hostilidad al vecino, odio, xenofobia, “insularismo” nacionalista, provincianismo, patriotería.