Política de distensión con los países comunistas del este iniciada por el Canciller alemán occidental Kurt Kiesinger en 1966 e instrumentada luego con gran fuerza y definición por el líder socialdemócrata Willy Brandt (1913-1992) desde la jefatura del gobierno de Alemania Federal a partir de 1970. El propósito fue terminar con el peligroso clima de hostilidad que prevalecía a la sazón entre los dos bloques ideológicos e iniciar operaciones de mutua cooperación para afianzar la paz en un punto tan neurálgico de la <guerra fría como fue Berlín.
En el marco de su ostpolitik, Willy Brandt impulsó un proceso de reconciliación con los países de Europa oriental que formaban parte del bloque soviético, algunos de ellos vecinos de Alemania Federal, particularmente con la República Democrática de Alemania, Polonia, Checoeslovaquia y la Unión Soviética. Con respecto a Alemania comunista, la política de Brandt apuntó en la dirección de reconocer la realidad de la división alemana que dejó la guerra y de entablar relaciones de amistad entre los dos Estados. El canciller alemán firmó un tratado con Polonia en el que se reconocía la línea del Oder-Neisse como el límite entre los dos países. Con relación a la Unión Soviética, la República Federal de Alemania prometió incrementar sus relaciones económicas y ambos gobiernos intercambiaron declaraciones que proscribían el uso de la fuerza.
La ostpolitik contribuyó a bajar el nivel de hostilidad entre Europa occidental y la Unión Soviética y a normalizar las relaciones Este-Oeste. En tal sentido hizo contraste con la política seguida por el canciller demócrata-cristiano de Alemania Federal Konrad Adenauer en los años 50 y 60 —la denominada westpolitik— tendiente a insertar a su país en Europa occidental y de convertirlo en miembro de pleno derecho de la alianza atlántica.