Obstrucción es la acción y efecto de obstruir, es decir, de estorbar el paso de algo, cerrar un conducto, taponar o impedir una acción. Denomínase obstruccionismo en política a la tendencia de los partidos, sindicatos, grupos de presión, medios de comunicación, agrupaciones o personas que participan en la vida pública del Estado a impedir, por diversos medios, que un proyecto o una acción política prospere.
Las operaciones de obstrucción se suelen dar especialmente en los cuerpos colegiados y asambleas, donde los actores políticos se valen de una serie de recursos para obstaculizar la aprobación de una iniciativa a la que consideran contraria a los intereses del país o a sus conveniencias partidistas, gremiales o personales.
Para ello suelen dilatar el trámite, “quemar” tiempo, extenderse demasiado en los discursos, retardar el debate, proponer enmiendas, interponer recursos, presentar mociones previas o puntos de orden, cuestionar la votación, dejar al cuerpo colegiado o a la asamblea sin >quórum, solicitar informes previos o impugnar los procedimientos.
Estos son algunos de los ardides de que se valen los diputados obstruccionistas, generalmente de la minoría, en las asambleas legislativas para impedir o dilatar la aprobación de las propuestas de la mayoría.
Han sido célebres ciertos casos de obstruccionismo en los parlamentos del mundo, donde algunos parlamentarios han batido marcas mundiales de extensión en sus discursos divagantes.