Es el fenómeno contrario a la inflación. Entendemos por >inflación un aumento continuado y general de precios durante un período. Deflación es, en cambio, el descenso constante de los precios de los bienes y servicios que se expenden en el mercado, causado principalmente por la disminución del gasto monetario total en relación al cúmulo de bienes y servicios que se ofrecen en venta.
Este desequilibrio produce el decrecimiento de los precios y, correlativamente, el aumento del poder adquisitivo del dinero. Los productores y vendedores acumulan stocks no deseados de mercaderías a causa de la insuficiente demanda. Si persiste esta situación, bajará la producción, aumentará el desempleo, decrecerán los salarios nominales y se mantendrá la tendencia a la baja de los precios.
En la época deflacionaria, al contrario de lo que ocurre con la inflación, los acreedores y los perceptores de ingresos obtienen beneficios a costa de los deudores, puesto que cobran sumas de dinero que tiene mayor poder adquisitivo que el que antes dieron en préstamo o contrataron por un servicio.
La deflación está generalmente asociada a las épocas de depresión o >recesión económica de una sociedad, es decir, a la reducción de su producto nacional, a la pérdida de dinamismo de la economía, al aumento de los índices de desempleo, a la ociosidad o subutilización de los factores de la producción y al languidecimiento general de la economía.