Es un anglicismo derivado de behavioralism y éste de behavior, que significa “comportamiento” o “conducta”. Designa una escuela de pensamiento económico originada en Estados Unidos que propugna la consideración de los fenómenos de la economía como expresiones del comportamiento humano. La palabra behaviorism fue utilizada por primera vez en 1913 por el psicólogo conductista norteamericano John B. Watson, dentro de la psicología norteamericana, para señalar la tendencia a estudiar los problemas psíquicos a partir del análisis de los actos del hombre objetivamente dados, en oposición a la introspección de conciencia preconizada por la psicología tradicional.
La palabra behaviorismo pasó de la psicología a la sociología y a la economía. Antes había estado en la química para señalar las acciones y reacciones de las sustancias, es decir, su comportamiento ante determinados estímulos.
Ha sido incorporada al diccionario de la Real Academia no obstante que en castellano existe el término conductismo con la misma significación.
El behaviorismo o conductismo, como escuela económica, sostiene que los fenómenos de la economía pertenecen al mundo del comportamiento humano, que por tanto resultan de las acciones y reacciones mutuas entre los agentes económicos y que en ellos inciden los instintos de las personas y las circunstancias del medio exterior en que viven. Para estudiar estos fenómenos, el behaviorismo aplica métodos de carácter objetivo, experimental y comparativo, tomándolos de la química y la psicología. La importancia de este pensamiento económico —cuyos principales representantes fueron el economista norteamericano Wesley Clair Mitchell (1874-1948) y el economista británico de origen judío Nicholas Kaldor (1908-1986)— está en el valor que asigna a la conducta humana dentro del proceso de la economía. Y es que es lógico pensar que no todo se resuelve en guarismos y fómulas economicistas y econométricas y que el ser humano —con sus temores, prejuicios, ignorancias, ambiciones, vanidades, es decir con “su conducta”— tiene decisoria influencia en el curso de los acontecimientos económicos de la sociedad.