trabajador informal

            Es, en contraste con el trabajador formal, el que desarrolla su actividad al margen de las leyes y reglamentaciones laborales y tributarias de un país. Se han propuesto diversas definiciones sobre el trabajador informal. Unas parten de conceptos jurídicos y tienden a considerar informales todos aquellos que se dedican a las pequeñas actividades económicas que se desarrollan al margen de la ley. Otras, desde la perspectiva estructuralista, estiman que es el que forma parte de un sistema de autoempleo que surge como estrategia de supervivencia en las sociedades que tienen excedentes de fuerza laboral. Y hay también un enfoque cultural del problema, que ve en el trabajador informal una expresión de las tradiciones, valores, conocimientos, comportamientos, habilidades y nivel tecnológico de las sociedades atrasadas.

            El origen del trabajo informal es, sin duda, de orden estructural. La economía urbana de algunos países no tiene la capacidad para absorber la mano de obra en explosivo crecimiento. Esto lanza a un altísimo porcentaje de la <población económicamente activa (PEA) a crear, fuera de los esquemas de la economía formal, una serie de actividades de autoempleo, con bajísima productividad, para poder subsistir. Y, naturalmente, a ellas se incorporan las personas que, por su falta de preparación, ofrecen una mano de obra no calificada que es usualmente desechada por el sector formal de la economía.

            El trabajo informal se desenvuelven al margen de la ley, no sólo porque al Estado le resulta imposible controlarlo sino también porque a sus actores les saldría muy oneroso cumplir los mandatos legales  —registro de su actividad, pago de impuestos, patentes, regulaciones laborales y de seguridad social, etc.—  puesto que los costos de obedecer las leyes agotarían los beneficios que obtienen de su trabajo.

            En tales circunstancias, estos actores económicos prefieren mantenerse fuera de la ley.

            Las características generales del trabajo informal son las siguientes: formación de microempresas unipersonales o familiares, indiferenciación entre sus propietarios y los trabajadores, muy pequeño componente de capital por puesto de trabajo, uso de tecnologías elementales e intensivas en mano de obra, división simple del trabajo, bajísima productividad, ausencia de horarios y reglamentaciones laborales, desvinculación con la seguridad social y operación en mercados populares muy competitivos y de muy baja capacidad de consumo.

            La presencia del trabajador informal es fundamentalmente un fenómeno de los países del mundo subdesarrollado, cuya estructura económica no logra ocupar a extensos segmentos de la población en aptitud de trabajar y lanza a la mano de obra redundante, que es la menos calificada, a realizar una serie de pequeñas actividades económicas en el área de los servicios, la artesanía, la construcción, el comercio ambulante y otras zonas de la actividad productiva.

            En los países que tienen sectores informales extensos es notoria la contraposición de intereses entre los trabajadores regulares y los trabajadores informales. Estos se sienten perjudicados, en razón del aumento de los precios y de las dificultades del desempleo, por lo que son conquistas de los trabajadores formales: los incrementos salariales, las ventajas de la seguridad social y las garantías de estabilidad laboral por las que presiona el <sindicalismo.

            En algunos países latinoamericanos más del 60% de la población económicamente activa se dedica a estas tareas marginales. Y el porcentaje crece incesantemente. A comienzos de siglo se calculaba que de cada diez nuevos empleos, ocho eran generados en el sector informal de la economía. El origen de este desajuste era el proceso de “desindustrialización” causado por el aperturismo, la liberalización económica, las perversiones de la <globalización y otros factores macroeconómicos. Eran los tiempos en que se creía que la liberalización económica llevaba al crecimiento y que el crecimiento generaba equidad. Pero también en el mundo desarrollado empieza a verse en las calles la creciente presencia de vendedores ambulantes, típicos del sector informal de la economía, que han quedado desplazados del empleo regular.

 
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