tipo de interés

            Expresión compuesta de dos palabras: tipo, que es la dimensión aritmética de la variación en el tiempo de un elemento cuantificado, e interés, que es el precio que se paga por el uso del dinero.

            El tipo de interés es el porcentaje que, en unidades de moneda corriente, se paga por el uso del dinero. Expresa siempre una relación entre la suma prestada y el importe de los intereses que se satisface por su utlización. En los sistemas en que el Estado tiene facultades de conducción de la economía operan varios tipos de interés en los mercados de capitales, en función del plazo, de la cantidad prestada o del destino del dinero. Son tipos de interés graduados en razón de las prioridades del gobierno, de las metas de su política crediticia, de la finalidad del crédito y de otras circunstancias. En ellos la autoridad monetaria fija los tipos máximos de interés. Las personas no pueden estipular por encima de ellos so pena de incurrir en el delito de <agio. En los sistemas de economía abierta, en cambio, los tipos de interés se rigen por las fuerzas del mercado y son, por tanto, “flotantes”. Los agentes económicos tienen plena libertad para estipular las tasas de interés. No hay límites ni topes impuestos por la autoridad pública. Es la ley de la oferta y la demanda de dinero la que los determina.

            Se llama tipo de descuento a la tasa de interés aplicada a las operaciones de descuento de los bancos comerciales y de redescuento del banco emisor. En los descuentos de documentos negociables  —letras de cambio, bonos y otros títulos de crédito de vencimiento futuro—  los bancos comerciales cobran a sus clientes un determinado tipo de descuento, que es en realidad el interés que ellos perciben por estas operaciones de crédito. Las entidades bancarias privadas presentan luego esos documentos al banco central para su redescuento y así recuperan el dinero desembolsado. La costumbre se inició en el Banco de Inglaterra. A él acudía el sistema bancario para redescontar los títulos de crédito que recibían de sus clientes. El Banco de Inglaterra, como “prestamista de última instancia”, redescontaba esos documentos a una tasa que el consejo de directores anunciaba cada jueves. Esa tasa, siempre menor que la que los bancos comerciales cobraban a sus clientes por la primera operación de descuento, tenía efectos directos sobre el tipo de interés en el mercado de capitales. Pronto esa costumbre inglesa se extendió por el mundo y se convirtió en uno de los instrumentos claves para el manejo de la política monetaria y crediticia por los gobiernos. La subida del tipo de redescuento significaba inmediatamente el alza del tipo de interés y, por ende, el encarecimiento del dinero. Contrariamente, el mantenimiento de una tasa baja de redescuento  —como la del 2% que se estableció en Inglaterra a partir de 1932 para hacer frente a la crisis de aquellos años—  ofrece un dinero barato y estimula la actividad económica aunque con una cierta tendencia a la <inflación.

            Las operaciones de descuento, que son en realidad operaciones de préstamo de dinero, se realizan entre los bancos comerciales y sus clientes a una determinada tasa de interés. Los bancos, por su parte, acuden ante el banco central con los títulos de crédito que reciben y los redescuentan a una tasa menor para recuperar su <liquidez. Los bancos comerciales perciben en esta operación la diferencia entre el tipo de interés que cobran a sus clientes y el que pagan al banco emisor. Cuando el documento venza, el banco emisor cobrará al deudor el valor nominal del documento y recibirá por su gestión la suma equivalente al tipo de redescuento.

 
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