síndrome de hybris

             Es una expresión de origen griego que significa >megalomanía o delirio de grandeza. Con ella se calificaba en la antigua Grecia a quienes pisoteaban las leyes humanas o divinas. Y, según los helenos, la causa de esta conducta era el poder, que enfermaba a sus portadores, les alejaba de la prudencia  —virtud intelectual que dispone  ajustar  la  actuación  a  la  complejidad de las circunstancias en cada momento—  y les impelía a cometer toda clase de excesos y arbitrariedades.
            El síndrome de hybris es una enfermedad oculta, que aparece y se manifiesta cuando el afectado adquiere poder político, poder económico o cualquier otra clase de poder.

            Lo que ciertos analistas políticos denominan "ebriedad del poder" es, en realidad, el síndrome de hybris.
             Preocupado por el delirio de grandeza o la megalomanía de algunos políticos, el médico neurólogo, escritor y político socialdemócrata británico David Owen, en su libro "En el poder y en la enfermedad" (2009), al tratar "las enfermedades de jefes de Estado y de gobierno en los últimos cien años", afirma que con frecuencia  —con demasiada frecuencia—  los líderes políticos suelen trastornarse mentalmente con el síndrome de hybris, cuyas consecuencias son aterradoras para los pueblos.

            Owen sostiene que muchos líderes políticos a lo largo y ancho de la historia y de la  geografía planetarias han desarrollado el síndrome de hybris y se han aferrado locamente al poder. Y este trastorno patológico les ha llevado a la toma de decisiones políticas catastróficas para sus pueblos.

            Según Owen, es el poder la causa de esta enfermedad y quienes la sufren, rodeados de una cohorte de genuflexos funcionarios que aplauden siempre la mesiánica presencia de su líder, se niegan a reconocer sus errores, a escuchar opiniones ajenas y a conducirse sensatamente.

            El mal de hybris torna a los políticos orgullosos, megalómanos, narcisistas, iluminados, arbitrarios, rígidos, obsesivos, despilfarradores, imprudentes, cerriles, arrogantes, egocéntricos, irracionales, crueles, irritables, soberbios, prepotentes, paranoicos, bipolares, infalibles, carentes de autocrítica, inmoderados, desconectados con la realidad, sometidos al culto de su propia imagen.

            Refiriéndose a la enfermedad, Owen escribe que "una característica de la hybris es la incapacidad para cambiar de dirección porque ello supondría admitir que se ha cometido un error".

            Y lo grave de todo esto es que el sujeto que la sufre no tiene conciencia de su enfermedad. Se siente llamado por el destino. Todo el que censura sus ideas y procedimientos es tenido como su enemigo personal.

            Owen estudia los casos de más de tres decenas de gobernantes alrededor del mundo a lo largo del siglo XX y la primera década del siglo XXI que, según él, han sufrido esta enfermedad. Empieza con el "depresivo" presidente norteamericano Theodore Roosevelt y cierra con el líder sionista Ariel Sharon.

 

 
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