secta

            Es una comunidad religiosa disidente de una iglesia establecida. Desde los orígenes del término, que se remontan a los trabajos del sociólogo alemán Max Weber y del teólogo Ernst Troeltsch, secta significó desviación de la ortodoxia, herejía e inadaptación a los principios dogmáticos y a los cultos de una religión con ánimo de formar otra. La disidencia puede obedecer a motivos doctrinales, de culto o disciplinarios. Por lo general los fundadores de sectas, en su exaltación mística, suelen hablar de “visiones”, “voces del cielo”, “lenguas de fuego”, “mandatos divinos” y otras invocaciones irracionales para dar sustento a sus credos religiosos.

           Usualmente la palabra secta se la utiliza en oposición a iglesia o a religión establecida. Tiene una connotación peyorativa porque significa descarrío de la ortodoxia, apostasía, inadaptación e incluso aberración psicológica y emocional en sus miembros. La oposición nace no sólo del origen generalmente cismático de la secta sino también del hecho de que la iglesia o la religión establecida acoge en su seno a santos y pecadores, justos e injustos, devotos e indiferentes, piadosos e impíos, mientras que la secta solamente acepta seguidores comprometidos y fanáticos. Por eso ella vive generalmente en un estado de tensión con las iglesias y también con el medio social que las rodea. Hay sectas, denominadas “satánicas”, que no sólo son hostiles al medio sino que practican ritos depravados, sanguinarios y delictuosos.

            Existen miles de sectas en el mundo. Cada una de ellas defiende intransigentemente su verdad teológica y su cosmovisión y lucha por ellas. Cosa que hacen también las iglesias, aunque con menos intolerancia, convencidas como están de que son vectoras de la verdad divina.

            Por su activa participación política, es menester llamar la atención hacia una misteriosa secta que ha desarrollado sus actividades en Asia, Norteamérica, América Latina y Europa y que despliega una intensa acción proselitista en favor de los intereses ideológicos y económicos de la Derecha. Es la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial (Holy Spirit Association for the Unification of World Christianity), mejor conocida como secta Moon o como Iglesia de la Unificación, fundada en Pusan, Corea del Sur, por el norcoreano Sun Myung Moon en 1954.

            Esta secta apoyó financieramente hace varios años al ultraderechista Le Pen y a los candidatos del Frente Nacional en las elecciones francesas y ha contribuido a financiar candidaturas de otros líderes conservadores en varios lugares del mundo. Aportó financieramente a la candidatura de George Bush del Partido Republicano en los comicios de Estados Unidos en el año 2000. Respaldó al presidente norteamericano Richard Nixon cuando tuvo el problema de >watergate en 1972. Fue acusada en 1978 de trabajar para la Korea’s Secret Intelligence (KCIA). Tiene filiales, ramificaciones y agentes encubiertos en muchos países. Ha montado un impresionante imperio económico. Posee inversiones multimillonarias en América Latina. En 1990, como resultado de una entrevista del reverendo Moon con Mijail Gorbachov, fueron abiertas las puertas de Rusia a sus misioneros para la predicación de su credo. Desde 1980 ha desarrollado también actividades en China.

            La secta tiene un gigantesco poder económico: es dueña de periódicos, hoteles de lujo, canales de televisión, radiodifusoras, fábricas de armas, la mayor empresa exportadora de ginseng coreano, empresas pesqueras, latifundios, industrias alimenticias, agencias de viajes, restaurantes y gran cantidad de otras empresas. Son de su propiedad el "Washington Times", que es el mayor periódico conservador de la capital estadounidense; el "New York City Tribune"; la revista semanal "Insight", la revista mensual "The World & I"; los periódicos "Segye Ilbo" en Seúl, "Sekai Nippo" en Tokio, "Últimas Noticias" en Montevideo y el semanario "Tiempos del Mundo", que se imprime en castellano y circula en numerosos países de América Latina y el Caribe con la intención de ser un medio de comunicación de escala continental. El "Washington Times" le produce pérdidas pero lo mantiene como medio de contacto e influencia con los círculos de poder de Estados Unidos.

            A pesar de que el reverendo Moon hacía ostentación de su pacifismo, era accionista de la compañía de aviones y armamentos norteamericana MacDonnell-Douglas y de la empresa sudcoreana Tongil Industrial Company, que fabrica los fusiles M-16, las ametralladoras M-60, las ametralladoras antiaéreas Vulcan y los lanza-cohetes M-79.

            La secta Moon es dueña de gigantescos latifundios en el norte de Paraguay, comprados a mediados del 2002. Son aproximadamente 596.000 hectáreas de tierras agrícolas en la región del Chaco, que incluyen un pequeño poblado de seis mil habitantes llamado Puerto Casado. Las tierras del “mesías” sudcoreano están situadas en una zona estratégica dentro del proyecto fluvial bioceánico que busca unir el Atlántico con el Pacífico y se comunican con las grandes haciendas de su propiedad situadas en Mato Grosso do Sul, territorio brasileño que linda con Paraguay. Varios expertos han asegurado además que ellas son parte del acuífero Guaraní, que es uno de los reservorios de agua dulce subterránea más grandes del planeta, ubicado en los territorios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En septiembre del 2005, tras superar una serie de maniobras parlamentarias y presiones de todo orden inspiradas por la secta Moon y sus aliados  —incluidos influyentes medios de comunicación—,  el Congreso aprobó por una estrecha mayoría la ley de expropiación de 52.694 hectáreas de tierras agrícolas de propiedad del reverendo Moon, que las entregó a los pobladores de Puerto Casado, seiscientos kilómetros al norte de Asunción. El presidente paraguayo Nicanor Duarte sancionó la ley. El proyecto original fue presentado al parlamento por los senadores Bader Rachid de Partido Colorado y José Morínigo del Partido País Solidario y mandaba la expropiación de 158.000 hectáreas, pero los cabildeos legislativos disminuyeron el área expropiable a la tercera parte.

            La expropiación, que suscitó encendidas discusiones y que, incluso, causó un choque diplomático entre Paraguay y Corea del Sur, estuvo en vigencia menos de dos años porque la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, en nombre de la “inviolabilidad de la propiedad privada”, declaró inconstitucional la ley expropiatoria el 13 de junio del 2007. El Congreso, entonces, dejó sin efecto la expropiación de las tierras de Moon a cambio de una donación de 30.000 hectáreas que hizo la empresa coreana Victoria S. A., de propiedad de la secta, al Estado paraguayo en la zona de Puerto Casado. La decisión parlamentaria fue casi unánime, con el único voto contrario de Rafael Filizzola y la sola abstención del parlamentario colorado disidente Edmundo Rolón. El proceso concluyó el 8 de septiembre del 2007 con la promulgación por el presidente de la república Nicanor Duarte de la ley que declaró sin efecto la expropiación.

            No obstante toda la polémica levantada por el reverendo Moon, jefe de la secta, por sus misteriosas fuentes de financiamiento y sus dudosos conceptos de moralidad y porque en 1982 una corte de Nueva York lo sentenció a 18 meses de cárcel por fraude tributario  —de los cuales cumplió sólo 5 meses en consideración a su “buena conducta” en la penitenciaría de Danbury en Connecticut—,  él gastaba enormes cantidades de dinero en la organización de encuentros y conferencias internacionales para tratar temas políticos, a los que invitaba a líderes y a exgobernantes de todo el mundo. A la reunión inaugural de la Federation for World Peace, celebrada en Seúl en agosto de 1991, asistieron más de mil invitados provenientes de setenta países, cuyos pasajes aéreos y gastos de estancia en un hotel de lujo fueron asumidos íntegramente por el reverendo Moon. Algunos exjefes de Estado y de gobierno norteamericanos, europeos, asiáticos y latinoamericanos de orientación derechista han asistido a sus dispendiosas y enigmáticas celebraciones. Entre ellos: George Bush de Estados Unidos, Valéry Giscard d’Estaing de Francia, Edward Heath de Inglaterra, Edward R. Schreyer de Canadá, Djamshet Karimov de Tayikistán, Stanislav S. Chouchkevitch de Belarús, Indrek Toome de Estonia, Giani Zail Singh de la India, Takeo Fukuda del Japón; José Joaquín Trejos, José Figueres Ferrer, Óscar Arias, Mario Echandi y Rodrigo Carazo de Costa Rica; Julio César Turbay Ayala y Misael Pastrana Borrero de Colombia; Alfredo Poveda Burbano, Osvaldo Hurtado y Sixto Durán de Ecuador; Luis Herrera Campíns de Venezuela; Luis Echeverría Álvarez de México; Walter Guevara Arce, Luis Adolfo Siles Salinas y Hugo Banzer de Bolivia; Jorge Pacheco Areco de Uruguay; Álvaro Magaña de El Salvador; Arturo Frondizi de Argentina; Francisco Morales Bermúdez de Perú; Salim el-Hoss de Líbano; El Katim El Khalifa y Abdelrahman Sware El Dahab de Sudán; Abdel Aziz Hegazy de Egipto; Hubert Maga de Benin; Son Sann de Camboya; Nagendra Rija de Nepal; Salomón Muna de Camerún; Mohammed Ali Haihem de Yemen; Kenneth Kaunda de Zambia; Maxime Korman Carlot de Vanuatu; Ibrahim Babangida de Nigeria; C. S. Banana de Zimbabue y varios otros.

            En el reverendo Moon había los rasgos psicopáticos de un megalómano irreductible. Se creía el mesías llamado a completar la tarea inconclusa de Cristo en la Tierra. Al tomar la palabra en un banquete en Buenos Aires, cuyo texto reprodujo en el capítulo 10 de su libro “Quién era Yo?” (1998), manifestó lo siguiente: “Por la mano del Reverendo Moon el comunismo cayó. Fue el Reverendo Moon quien despertó a Gorbachov y Kim Il Sung. Para salvar a los Estados Unidos que iba hacia el colapso, constituí allí un fundamento, que les hace sentir que el Reverendo Moon es la esperanza. También el Reverendo Moon está involucrado en el difícil contexto político de Corea del Norte y Corea del Sur, lo mismo con el Oriente Medio. Debemos saber que si el Partido Republicano de Estados Unidos triunfó después de 40 años, fue gracias a la influencia del Reverendo Moon. Talvez ustedes desconozcan estos hechos, pero deberían saber que si la Argentina se adelanta a los Estados Unidos en recibir y abrazar absolutamente al Reverendo Moon, la Argentina se convertirá en la primera nación del mundo”. Y concluyó: “El mundo entero hizo todo lo que pudo para acabar conmigo, pero no morí, y estoy parado finalmente en la cima del mundo”. Aunque no lo decía, más que a los suyos, él se creía el segundo mesías llamado a completar la obra inconclusa de Cristo.

            Moon operaba a través de varias organizaciones supuestamente dedicadas a la lucha por la paz: The Summit Council for World Peace, Federation for World Peace,The Inter-Religius Federation for World Peace, Professors World Peace Academy, Collegiate Association for the Research of Principles, Women’s Federation for World Peace, Youth Federation for World Peace, Association for the Unity of Latin America (AULA),World Culture and Sports Festival (WCSF), International Cultural Foundation.

            En diciembre de 1998 propuso una solución teocrática para la restructuración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): convertirla en un foro bicameral, con la cámara alta integrada por líderes religiosos del mundo y la cámara baja por líderes políticos. Idea que fue rechazada por todos quienes buscaban la separación de los asuntos religiosos y de los políticos.

            El reverendo Moon afirmaba que cuando tenía 16 años de edad escuchó el llamado de dios en Corea, mientras oraba en la ladera de una montaña, y recibió el encargo de trabajar para la venida del nuevo mesías a fin de completar la misión de Cristo hace 2000 años.

            Para alcanzar sus objetivos, juzgó conveniente “norteamericanizar” su nombre original: Young Myung Mun, proveniente de su familia campesina, y ponerse: Sun Myung Moon, probablemente para que su nombre implicara el Sol y la Luna...

            El libro sagrado de la secta es “El Principio Divino”, escrito entre los años 1951 y 1952 por Hyo Won Eu, quien recogió las enseñanzas y revelaciones del reverendo Moon, aunque los seguidores de la secta creen que su autor es dios. Moon revisó íntegramente el texto del libro para cerciorarse de su exactitud. Fue publicado en inglés en 1956 y la versión coreana  —Wolli Haesol—  salió a luz en 1957. En él y en los numerosos, contradictorios y desconcertantes sermones y discursos del reverendo Moon, que constituyen doctrina sagrada para la secta, está encerrada toda su aberrante teología, que contiene como piedra angular tres bendiciones en favor del hombre: fructificar, multiplicarse y tomar dominio sobre los bienes de la creación, tenidas como fórmulas divinas para establecer el reino del cielo en la Tierra y para alcanzar la salvación completa del hombre: a la vez física y espiritual. La primera bendición conduce a la perfección de la individualidad del ser humano, o sea a perfeccionar su carácter, y a su identificación con dios sin necesidad de oración; la segunda lleva al matrimonio y a la formación de la familia como paso necesario para la salvación; y la tercera, a dominar todos los bienes de la creación y a fortalecer el imperio de la secta en el mundo.

            Como parte del ritualismo los pastores de ella organizan una serie de ceremonias en la semana, que culminan el domingo con oraciones, cantos, lectura de la Biblia y lectura del Principio Divino. Además los miembros de la secta participan en la oración Il Yeung, que consiste en hacer vigilia desde la media noche hasta las cuatro de la mañana cada cuarenta días, acompañada del ayuno de un día.

            Existe abundante bibliografía sobre el “unificacionismo” de Moon. Sus discursos y sermones pronunciados a partir de 1956, publicados en coreano, completan 225 volúmenes, de los cuales los primeros han sido traducidos al inglés. Existen además varios textos doctrinales, de los que tres se consideran esenciales: "Explaining Unification Thought" (1981) escrito por el coreano Sang Hun Lee, "Unification Theology" (1984) de la profesora Young Oon Kim  —texto autorizado pero no oficial—  y "The End of Communism" (1985) del mismo Lee. Se han publicado algunos manuales litúrgicos para uso de los miembros de la secta y varios estudios de carácter sociológico sobre ella de John Lofland, Eileen Barker, David G. Bromley y Anson D. Shupe Jr., George D. Chryssides, Joseph H. Fichter y Sebastian A. Matczak.

            Hay también abundante literatura testimonial producida por personas que abandonaron la secta, entre la que cito a Deanna Durham, quien escribió su libro "Life Among the Moonies: Three Years in the Unfication Church" (1981) en el que narra sus terribles experiencias; y literatura contestataria desde el ángulo protestante y católico  —como el trabajo "Moon où Jésus" (1977) del sacerdote francés Pierre Le Cabellec—  y también desde el laico, que ataca a la secta por sus oscuras actividades económicas y su injerencia política.

            La secta maneja muchas técnicas para reclutar a sus adeptos  —seminarios, festivales juveniles, presentación de danzas, eventos deportivos, conferencias en las que invoca el tema de la paz—  pero una ha sido especialmente criticada: la llamada “bombardeo de amor” (love bombing) que consiste, según dicen Bromley y Shupe, en “llenar a una persona de gentilezas, de atenciones particulares, de cortesía y de expresiones de amor” hasta inclinar su voluntad.

            Algunos padres han denunciado el “lavado cerebral” al que han sido sometidos sus hijos dentro de la secta. En cierto caso los jóvenes fueron secuestrados de las sedes de la secta por sus padres para someterlos a un tratamiento de “desprogramación” psicológica. Ted Patrick narró su experiencia en un libro titulado "¡Let Our Children Go!" (1976) y Eileen Baker escribió otro con un título muy elocuente: "The Making of a Moonie: Choice or Brainwashing?" (1984).

            Los seguidores de la secta, a quienes se denomina moonies, soportan algunas limitaciones: no alcohol, no tabaco, no relaciones prematrimoniales. Los cónyuges, en cada caso, eran seleccionados por el reverendo Moon, quien con frecuencia promovía matrimonios entre personas que no se conocían y que ni siquiera compartían un idioma común.

            Los cónyuges están sometidos a un régimen extravagante: después de casados, deben separarse por tres años antes de tener hijos. Son célebres los casamientos masivos. El 1 de enero de 1982 los esposos Moon bendijeron las nupcias de 2.075 parejas de contrayentes en el Madison Square Garden de Nueva York; el 14 de octubre del mismo año presidieron en Seúl el matrimonio de 5.837 parejas; el 20 de octubre de 1988 casaron a 6.500 parejas; y el 12 de enero de 1989 a 1,275 parejas. El 25 de agosto de 1995 el reverendo Moon entró al "Guinness Book of Records" por haber oficiado y patrocinado el matrimonio de 35.000 parejas en el estadio olímpico de Seúl. El Libro de Guinness  —fundado por Sir Hugh Beaver, director general de la empresa cervecera irlandesa Guinness, cuyo primer ejemplar se publicó el 27 de agosto de 1955 y que actualmente se edita en más de 40 países y otros tantos idiomas—  registra los hechos y acontecimientos extraordinarios que se producen en cualquier lugar del mundo. Entre esos hechos extravagantes está registrada la boda masiva de las parejas moonies en Seúl. Y podrían estarlo también los matrimonios de 60 parejas patrocinados por el reverendo Moon el 27 de mayo del 2001 en Nueva York, entre los que se incluyó el del arzobispo católico africano Emmanuel Milingo con una mujer coreana, que levantó un gran escándalo en el Vaticano y que culminó con la excomunión del contrayente por “haber herido gravemente la comunión de los obispos con la Iglesia”, aunque meses después abandonó a su mujer y se reintegró a ella.

            Dentro de esta extraña teología, el matrimonio es un requisito indispensable para ganar el cielo. Constituye la segunda de las “bendiciones” de la teología unificacionista. Por eso Jesucristo  —según sostiene Moon—  no obstante ser hijo de dios y aunque la Biblia diga lo contrario, no pudo entrar al cielo y se quedó en el paraíso, que es un reino espiritual inferior, puesto que murió sin haber contraído matrimonio. Lo cual obligó a Moon, de acuerdo con sus propios ritos, a casar tardíamente a Jesucristo con una mujer oriental adepta a la Iglesia de la Unificación  —Unification Church—,  a quien sus seguidores conocen como la “esposa de Jesucristo”, para que éste pudiera ir al cielo.

            Los miembros de la secta Moon consideran a Jesús un fracasado a pesar de que en la Biblia se lo califica de victorioso. “Podemos decir que la vida de Jesús fue un fracaso”, sostiene Moon, si bien explica que “eso no fue culpa de Jesús, es que no tuvo el apoyo de su familia o de Juan Bautista; eso es por lo que no pudo triunfar, no por culpa de sus propias acciones”. Pero lo cierto es que, para esta secta, dejarse matar no era la verdadera misión de Cristo ni era el plan deseado por la divinidad sino construir el reino de Dios en la Tierra, en el que, según el profeta Isaías, las naciones “volverán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra (II-4) porque “un niño nos es nacido (...) y lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite (IX-6,7); no se oirá más hablar de iniquidad en tu tierra, ni de estragos, ni de plagas dentro de tus confines (LX-18) porque he aquí que yo voy a crear nuevos cielos y nueva tierra (LXV-17); el lobo y el cordero pacerán juntos: el león, como el buey, comerá heno (LXV-25). Estas profecías anunciaban a un mesías triunfador, aclamado por su pueblo, que iniciaría una era de paz y prosperidad para todos. En su libro “Quién era Yo?” Moon afirma que comparativamente “Buda realizó un trabajo mucho más importante, porque tuvo muchos más discípulos durante su vida. Lo mismo se aplica a Confucio; Mahoma tuvo mucho más éxito como líder que Jesús”.

            Este hecho volvió necesaria la venida de un segundo mesías a fin de hacer lo que no pudo Jesús por su imprevista y temprana muerte. La teología de Moon sostiene que dios ha trabajado 400 años para preparar en la Tierra el arribo del nuevo mesías y la Iglesia de la Unificación afirma que ese nuevo mesías ya está entre nosotros puesto que, según su profecía, debió haber nacido en Corea entre 1917 y 1930. El reverendo Moon nació en 1920. Durante largo tiempo imperó la incertidumbre entre los seguidores de la secta respecto a la identidad del mesías, pero ella se desvaneció en julio de 1992 cuando Moon declaró que él y su mujer son los mesías profetizados, llamados a redimir física y espiritualmente a la humanidad y a establecer el reino de dios en la Tierra.

            En los altares de la secta se levantan fotografías de Moon y de su esposa y se ofrecen plegarias. Se les llama los “verdaderos padres” y se les promete lealtad eterna. Los moonies se refieren a ella como la “verdadera madre” o la “perfecta Eva”. Ambos son tenidos como los mesías y sin duda ella es la sucesora de Moon, puesto que se casó con él a los 16 años de edad y es 24 años más joven que su marido. Los altares siempre están emplazados de modo que, al inclinarse los feligreses de acuerdo con el ritual, la inclinación apunta en dirección a Corea. Los creyentes atribuyen además el papel de “mediador” entre el mundo de los espíritus y el mundo terrenal a Heung Jin Nim, el joven hijo de Moon que falleció a los 17 años de edad en 1984 en un accidente, al que llaman el “joven Cristo”.

            La familia de Moon, a la que se denomina la “verdadera familia”, se presenta ante los miembros de la secta como el ejemplo a seguir. Sin embargo  —y esta es una de las tantas manifestaciones esquizofrénicas de esa religión—,  la de Moon es una familia rara, por decir lo menos. No se sabe si su mujer, Hak Ja Han Moon, es su segunda o tercera esposa legal. Todo parece indicar que es la segunda pero por designios teológicos la Iglesia de la Unificación la considera tercera a fin de salvar el hecho de que durante el período de separación de su primera mujer, Songil Choi, el reverendo Moon fecundó, en relaciones adulterinas, a una joven estudiante universitaria, a quien mandó dar a luz en el Japón puesto que en ese tiempo el adulterio era un delito castigado con prisión en Corea. De modo que la necesidad de adecuar el nacimiento de este hijo al sistema teológico de los moonies le llevó a montar todo este “affair” para arreglar las cosas y evitar el escándalo.

            En su primera mujer tuvo un solo hijo: Sung Jin, nacido en 1946. De sus amores con la joven estudiante Myung Hee Kim nació Hee Jin en 1954. Con su última esposa, Hak Ja Han Moon, tuvo doce hijos: seis varones y seis mujeres. Y en 1970 nació un nuevo hijo varón fruto de sus relaciones extramaritales con una misteriosa joven. Los dirigentes de la secta admiten que el reverendo Moon incurrió en adulterio pero lo justifican porque ese fue el “deseo de Dios”.

            En estos ajetreos amatorios, Moon fue excomulgado de la Iglesia Presbiteriana en 1948 por practicar ritos sexuales con sus discípulas, después incurrió en el delito de bigamia y fue encarcelado. Retornó a prisión un año más tarde bajo la acusación de “adulterio y libertinaje” y en 1955 volvió a estar tras las rejas por bigamia y estupro.

            Hyo Jin Moon, uno de los hijos del reverendo Moon, lleva una vida licenciosa, es adicto a la cocaína y a la pornografía, y su mujer, Nansook Moon, se divorció de él a causa de los abusos físicos y malos tratos a que la sometía. Ella escribió un libro en el que narra sus penosas experiencias matrimoniales, su infernal vida en el seno de la familia Moon y los brutales abusos de que fue víctima. Narra sus pláticas con la señora Moon acerca de los adulterios del reverendo Moon. Explica que, según la pareja, tales adulterios fueron “designios divinos”, o sea adulterios que formaban parte de los planes de dios. Dice que la señora Moon encontró una explicación teológica a la recurrente infidelidad conyugal de su marido: eran “adulterios providenciales”. El libro de Nansook Moon echa mucha luz sobre la vida íntima de la “verdadera familia”, que es desconocida para los devotos de la Iglesia de la Unificación.

            Algunos críticos de Moon lo consideran un maniático y lo acusan de promover orgías y extraños ritos de “purificación sexual”. En 1955 la prensa coreana recogió acusaciones de que mantenía relaciones sexuales con algunas de sus jóvenes y devotas seguidoras. Lo que sí es evidente es el extraño y recurrente énfasis que Moon ponía en las cuestiones del sexo a lo largo de sus sermones y discursos. Con demasiada frecuencia impartía instrucciones para la ejecución del acto sexual y sus explicaciones eran extremadamente gráficas.

            No obstante, según las normas de la secta, inspiradas por él, un moonie sólo puede tener relaciones sexuales con su pareja después del matrimonio en la denominada ceremonia de los tres días: en las dos primeras noches la mujer debe estar encima del hombre en el acto sexual, simbolizando la tentación de Eva; y, en la última, el hombre encima de la mujer, representando el dominio masculino.

            El reverendo Moon falleció el 3 de septiembre del 2012  —a los 92 años de edad—  y su viuda Hak Ja Han junto con sus hijos Hyo Jin Moon y Kook Jin Moon tomaron el mando de la Iglesia de la Unificación. La viuda, además, asumió algunas de sus funciones sectarias, entre ellas la de presidir las ceremonias matrimoniales masivas, como la que se realizó el 12 de febrero del 2014 en Gapyeong, al oriente de Seúl, en que se casaron 2.500 parejas bajo las normas y los ritos de la secta.

            Otra secta exitosa  —si por éxito ha de entenderse la reclutación de más de doce millones de adherentes y su influencia política—  es la mormona, de orientación cristiana, fundada por el adolescente norteamericano Joseph Smith en Fayette, Nueva York, el 6 de abril de 1830, en obediencia al mandato que dijo haber recibido directamente de Dios y Jesús mientras oraba un día de la primavera de 1820 en una arboleda al norte de Nueva York. La orden recibida en aquel trance  —denominada la Primera Visión por los mormones—  era que no se uniese a una de las iglesias del mundo, que tanto daño habían hecho al evangelio y a Cristo, sino que fundara una nueva.

            Según el credo de la secta, Joseph Smith  —nacido en 1805 en Sharon, condado de Windsor, estado de Vermont—  vio a la edad de catorce años a “Dios el padre” y a su “Hijo Jesucristo” y a los diez y siete “comenzó a recibir las visitas de mensajeros celestiales que lo prepararon para la misión que debía desempeñar como parte de la restauración de la Iglesia de Jesucristo en la Tierra”.

            El pensamiento de su fundador  —que devino más tarde en polígamo y agitador, de conducta muy poco recomendable—  es la única fuente doctrinaria de la secta. Él reveló que un ángel llamado Moroni le comunicó que dios le había pedido que sacara a luz una nueva escritura sagrada que relatara la visita de Jesús a Estados Unidos, después de su resurrección. Esta escritura fue el "Libro de Mormón"  —Mormón fue uno de los últimos profetas de la Antigüedad—  que contiene los testimonios y doctrina del mormonismo, en los que se afirma que “Jesucristo empezó a restaurar la plenitud de su Iglesia mediante el profeta Joseph Smith en 1820”. Smith fue un profeta como los de los tiempos bíblicos, es decir, un hombre llamado por Dios para ser su testigo especial en la Tierra, que, con poder y autoridad divinos, “comunica la voluntad de Dios a toda la gente, es un testigo especial de Jesucristo que testifica su divinidad, enseña el Evangelio e interpreta la palabra de Dios, llama a los injustos al arrepentimiento, recibe revelación e instrucción del Señor y puede ver el futuro con el fin de advertir al mundo de los acontecimientos que estén por venir”.

            El nombre oficial de esta secta es Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Por supuesto que ninguna secta acepta su categoría: todas se llaman “iglesias”. Sectas son las demás.

            Los mormones sostienen que su dios, por medio de los apóstoles y profetas, ha entregado a sus hijos los textos sagrados, que se denominan escrituras. La más conocida colección de escrituras es la Biblia, pero además de ella los Santos de los Últimos Días aceptan como escrituras el “Libro de Mormón”, que contiene los testimonios de la presencia de Jesucristo en la antigua América, después de su resurrección; la “Doctrina y Convenios”, que reúnen revelaciones divinas para dirigir la Iglesia; y la “Perla de Gran Precio”, que es una colección de revelaciones, traducciones y escritos del profeta Joseph Smith.

            El “Libro de Mormón” contiene los escritos de antiguos profetas, entre ellos el del profeta Lehi  —quien vivió en Jerusalén alrededor del año 600 antes de nuestra era—,  que informa que Jesucristo visitó el continente americano, donde llamó a doce discípulos para que enseñaran su evangelio, sanó a los enfermos, oró por la gente, realizó milagros y estableció su Iglesia. El mormonismo funda su aseveración en que, según la Biblia, “Jesús dijo a sus apóstoles: también tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor” (Juan 10:16).

            El mormonismo sostiene que "Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo son tres seres distintos, literalmente separados el uno del otro. Ellos conforman la Trinidad. Por medio de su hijo Jesucristo, Dios creó los cielos y la tierra y todas las cosas que en ella hay, e hizo al hombre a su propia imagen y semejanza. Él es el único ser supremo a quien adoramos, es lleno de amor, misericordia, caridad, verdad, poder, fe, conocimiento y juicio; tiene todo el poder, conoce todas las cosas y es lleno de bondad. Todo lo bueno viene de Él, todo lo hace con el fin de ayudar a sus hijos para que regresen a su presencia".

            Durante largo tiempo los mormones practicaron y defendieron la poligamia. La sede de la nueva iglesia fue Jackson Country, Missouri, donde Smith decía que fue el lugar bíblico del Edén. Pero sus pastores fueron perseguidos por la comunidad religiosa local bajo la acusación de constituir una amenaza cultural, política y económica; y entonces Smith y sus seguidores se establecieron en Nauvoo, Illinois. Allí fue encarcelado Smith por haber ordenado la destrucción de una imprenta antagónica y el 27 de junio de 1844 una turba atacó la prisión y lo mató, cuando tenía 38 años de edad. Lo sucedió Brigham Young, pero la secta sufrió un cisma porque una parte de los feligreses siguió a Joseph III, hijo de Smith.

 
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