radiodifusión

            Es el sistema de comunicación de señales sonoras por medio de las ondas hertzianas desde una estación transmisora, que transforma las señales en impulsos eléctricos, hacia aparatos receptores que descifran esos impulsos y los reconvierten en el mensaje original. Las ondas hertzianas fueron descubiertas por el joven físico alemán Enrique Hertz en 1888 y su utilización fue perfeccionada más tarde por el científico italiano Guillermo Marconi, quien solicitó en 1897 la primera patente británica para un aparato transmisor sin hilos.

            Pero la transmisión de la voz humana por medio de la modulación de estas ondas recién comenzó a ser experimentada en 1900 por el inventor canadiense Reginald A. Fesseden. La radiodifusión comercial se inició en los Estados Unidos de América en 1920. La emisora KDKA de Pittsburg entregó a millares de oyentes el 2 de noviembre de ese año los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 1921 había ya en ese país 50.000 radiorreceptores, que ascendieron a más de 600.000 el año siguiente. Hacia 1930 Estados Unidos tenía 13 millones de aparatos y Europa 8 millones.

            Había nacido un nuevo y más amplio medio de comunicación social.

            Sin embargo, es menester puntualizar que en este proceso científico hizo un trabajo de primera importancia el brillante y visionario matemático, físico, ingeniero eléctrico e inventor Nikola Tesla (1856-1943)  —nacido en el imperio Austro-húngaro pero afincado en los Estados Unidos de América y nacionalizado allí desde 1891—,  a pesar del aislamiento y marginación a que fue sometido por los círculos empresariales y científicos estadounidenses a raíz de su enemistad con el inventor Thomas Edison, ídolo científico norteamericano en aquellos años, y de su desobediencia a las normas del capitalismo mercantil que allí regían.

            Tesla revolucionó la teoría eléctrica con su invención y desarrollo de la corriente alterna, su descubrimiento de los principios del campo magnético rotatorio, la construcción del primer motor eléctrico de corriente alterna trifásica, su predicción de la posibilidad de las comunicaciones inalámbricas  —que se adelantó a los estudios de Marconi—,  su invento de la bobina que lleva su nombre con la cual creó un campo de alta tensión y alta frecuencia, su descubrimiento del fenómeno ondulatorio en las corrientes alternas de alta tensión, sus experimentos con ondas electromagnéticas para detectar aviones y submarinos a larga distancia  —sobre cuya base los británicos desarrollaron años más tarde los sistemas de radar—  y, en resumen, las más de setecientas patentes de invención que Tesla reunió en torno a su trabajo científico.

            En 1943, en el curso del proceso judicial que Tesla entabló contra Guillermo Marconi, quien reclamaba como suya la invención de la radio, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos dictaminó post mortem que la patente de esa invención era de legítima propiedad de Nikola Tesla, quien en el año 1893 se había adelantado en transmitir energía electromagnética sin cables mediante el primer radiotransmisor.

            La radiodifusión evolucionó rápidamente. En 1945 se inventó el magnetófono, capaz de registrar en un hilo o cinta magnéticos el sonido y de reproducirlo después, que hizo posible a las radiodifusoras grabar y almacenar informaciones y reproducirlas a voluntad. El disco microsurco le proporcionó programas musicales. El invento del transistor, que se debió al físico norteamericano William Schockley (1910-1989), revolucionó las comunicaciones radiales porque produjo el radiorreceptor portátil de baterías, que fue más allá del alcance de las redes de energía eléctrica. Vinieron después el disco long play y recientemente el compact disk que funciona con rayos láser.

            El mundo experimenta hoy un sorprendente avance de la radiodifusión, que ha alcanzado escala planetaria. Es el medio de comunicación más extendido y más ágil de todos. No tiene, ciertamente, el impacto de la >televisión ni su inmenso poder persuasivo pero, en cambio, posee un radio de acción mucho más amplio que ella y, por la flexibilidad de sus ondas, es un medio de comunicación más versátil.

 
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