proletario

            Viene del latín proletarius, que en la antigua Roma era la persona que carecía de bienes y que, por tanto, constaba en los censos vecinales sólo con su nombre y el de su familia. El proletario ocupaba el escalón de base en la estratificación social romana. Era el hombre pobre. Sólo disponía de la fuerza de trabajo y su única esperanza de riqueza constituían sus hijos: sus proles.

            En la estratificación socio-económica romana únicamente los capiti censi estaban situados por debajo de los proletarii. De acuerdo con la constitución serviana del siglo VI a. C. los proletarios sólo eran tomados en cuenta para fines tributarios y militares. El término proletarius se designó simplemente al hombre lleno de hijos, rudo, ordinario y pobre.

            Este fue el sentido con que la palabra llegó a los siglos XVII y XVIII: comprendía a los miembros de los estratos más pobres de la población  —marginados sociales, mendigos, desocupados, gente tosca y miserable—  de la ciudad y del campo.

            Recién en el siglo XIX, gracias a la presencia del marxismo, el término proletario alcanzó en Europa occidental una significación precisa: la de obrero industrial, consciente de su situación, que vendía al empleador su fuerza de trabajo manual a cambio de una remuneración.

            Más tarde se aplicó este término a los trabajadores asalariados de cualquier clase que venden su fuerza de trabajo y que están sometidos a la dependencia del patrono. No importa que se trate de trabajadores de la ciudad o del campo ni que presten sus servicios en cualquiera de las áreas de la economía: la agrícola, la minera, la industrial o la de servicios. Todos ellos son proletarios, en el amplio sentido de la palabra: los obreros de la grande o pequeña industria, los artesanos, los trabajadores del campo, los mineros, pescadores, empleados públicos y privados de bajas remuneraciones y, en general, los trabajadores manuales o intelectuales que prestan sus servicios personales a cambio de una remuneración, siempre que lo hagan en términos de explotación y de <pobreza.

            En el sentido marxista de la palabra, proletario significa obrero asalariado del sistema capitalista de producción industrial. Este fue el sentido con que utilizaron la palabra Marx y Engels cuando en el <Manifiesto Comunista, redactado por ellos en 1848, afirmaron que en la época de la burguesía, caracterizada por la simplificación de los antagonismos de clase, la sociedad tiende a dividirse cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado. Por eso el documento terminó con la conocida frase: proletarios de todos los países, uníos. Y el concepto quedó aun más claro con la nota de Engels a la edición inglesa de 1888 del Manifiesto, en la que precisa que “por proletariado se entiende la actual clase de los obreros asalariados, los cuales, privados de sus medios de producción, se ven obligados, para poder vivir, a vender su fuerza de trabajo”.

            El concepto de la <lucha de clases del <marxismo se refiere precisamente al choque entre burgueses y proletarios en el seno de la sociedad capitalista, como expresión del principio dialéctico de la unidad y lucha de los contrarios. Esa contradicción  —que es la misma contradicción que llevan en sus entrañas todas las cosas—  la protagonizan las dos clases contendientes, con intereses contrapuestos dentro de la sociedad capitalista, que son los burgueses y los proletarios. La historia de toda sociedad hasta nuestros días ha sido, según el marxismo, “la historia de la lucha de clases: hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, nobles y siervos, maestros artesanos y compañeros, en una palabra opresores y oprimidos, en lucha constante, mantuvieron una guerra ininterrumpida, ya abierta, ya disimulada”. En cada época la sociedad ha tenido dos clases en conflicto. La contienda en la sociedad capitalista, según este punto de vista, está dada por el enfrentamiento entre <burgueses y proletarios.

            De lo dicho se desprende que, según el <marxismo, proletario no es cualquier persona pobre, ni siquiera cualquier trabajador, sino específicamente el obrero fabril asalariado del sistema capitalista, y que proletariado es la nueva <clase social surgida de la >revolución industrial y de la era de las grandes máquinas en el <capitalismo.

            En las >sociedades de masas contemporáneas, cuyo orden social ha sido determinado por la moderna >tecnología aplicada a las tareas de la producción, se ha consolidado un estrato social económica y funcionalmente inferior al proletariado. Es el subproletariado, dedicado a faenas económicas de bajísima <productividad. Los subproletarios están por debajo del nivel de pobreza de los proletarios y carecen de las seguridades y certezas que al menos tienen ellos. No están amparados por las leyes laborales, trabajan al margen de los beneficios del seguro social, no tienen un lugar fijo de trabajo, no dependen de un patrono ni cuentan con la seguridad de un salario, forman parte de la llamada <economía informal y viven en los cinturones de miseria de las ciudades, llámense barrios callampas de las áreas metropolitanas de Chile, favelas brasileñas, pueblos jóvenes de Lima, villas-misera del gran Buenos Aires, barrios suburbanos de Ecuador, colonias proletarias de México, barrios de invasión de Colombia, ranchos venezolanos, cantegriles de Montevideo, laderas de La Paz, townships de Sudáfrica, shanty towns de Kenia, slums de otros países y las demás zonas de hacinamiento y pobreza que se han formado en torno a las grandes ciudades del >tercer mundo.

            El subproletariado es un producto de la masificación de las sociedades modernas, de la explosión demográfica, de la migración de los campesinos hacia las ciudades, del creciente proceso de urbanización, del hacinamiento humano, de la <marginación social y de otros factores propios de la dinámica de las sociedades contemporáneas.

 
Correo
Nombre
Comentario