políticas públicas

            Se denominan así a los arbitrios o medidas tomados por el gobierno en cualquiera de los campos de su competencia y de su acción. Esta expresión es la traducción literal de la locución inglesa public policy, muy usada por los politólogos norteamericanos, con la que designan the output or product of government action, o sea la “producción” o los resultados de la gestión gubernativa.

            El gobierno es un centro de decisiones que se expresan en forma de leyes, decretos, regulaciones, reglamentos, controles, disposiciones, programas, medidas, órdenes y otros actos adoptados o ejecutados en el curso de su acción para alcanzar las metas previstas. Con diverso alcance, eficacia y profundidad, todos esos actos  —que son actos concretos—  están destinados a causar efectos sobre la vida pública. Ellos siempre tienen sectores sociales favorecidos y sectores sociales gravados. No hay actos política ni económicamente asépticos ni aun en el caso de gobiernos que sirvan el interés nacional por encima de las conveniencias oligárquicas.

            Pero las llamadas políticas públicas son, en realidad, procesos y no actos aislados porque empiezan con los estudios, las investigaciones, los análisis, las estadísticas, las deliberaciones y la toma de decisiones en los diferentes niveles y ramas del gobierno estatal y concluyen con su formulación y ejecución. En el curso de ese proceso los partidos políticos, los sindicatos obreros, las <organizaciones no gubernamentales, los movimientos sociales y los grupos de interés  —grupos de presión y grupos de tensión—  suelen ejercer apremios sobre los órganos de gobierno para mover su acción e inclinar su voluntad. Es frecuente que los <grupos de presión acudan al cabildeo y a la acción de los lobbyists  —y hasta a prácticas de corrupción—  para proteger sus conveniencias económicas y que los <grupos de tensión movilicen a la gente en defensa de sus intereses.

            A través de las políticas públicas no sólo se conduce un Estado y se prestan los servicios públicos sino que se distribuyen o redistribuyen los ingresos. Dentro de las políticas públicas están las políticas económicas, que son la aplicación de los principios teóricos de la ciencia económica al ordenamiento de la producción, distribución y consumo de los bienes económicos y a la solución de problemas prácticos.

            Toda política del Estado, instrumentada en su nombre por el gobierno, es de naturaleza pública. Por definición, las políticas estatales no pueden ser otra cosa que públicas. De modo que la expresión no resulta necesaria ni agrega algo al concepto, a no ser que con ella se pretendiera hacer la diferencia con las políticas privadas, es decir, con las decisiones y acciones de orden individual o corporativo desarrolladas en el campo de los intereses particulares. Esta expresión resulta tan superflua como aquella de “política de Estado”, que se puso de moda en los años 90 del siglo anterior para designar a las políticas de orden permanente, que van más allá de la duración de los gobiernos. Todas las políticas gubernativas son necesariamente políticas de Estado, dado que el gobierno representa al Estado y los actos que aquél ejecuta son tenidos como actos estatales. Lo que se puede plantear son “políticas permanentes” en contraste con “políticas transitorias”, o “políticas de largo plazo” y “políticas de corto plazo”. Pero todas las políticas de gobierno, independientemente de sus plazos y de su continuidad, son necesariamente políticas de Estado y además, por tanto, políticas públicas.

 
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