parque industrial

            El concepto de industrial park fue desarrollado por los ingenieros industriales ingleses y norteamericanos de principios del siglo XX y adoptado luego por los economistas para designar un complejo de naves fabriles, instalaciones, servicios e infraestructura económica debidamente planificado para optimizar los costes de producción, ya por el financiamiento en común de los servicios que utilizan las diversas industrias, ya por la ubicación de privilegio con respecto a las fuentes de materiales primas, redes viales, ferrovías o instalaciones portuarias, ya por la propia integración del complejo industrial.

            Los parques industriales  —llamados también polígonos industriales—  constituyen un importante instrumento para el desarrollo manufacturero. Ayudan a la regionalización, descentralización y ordenamiento de las ciudades al formar distritos industriales que, sacando de los centros urbanos a las plantas fabriles y alojándolas en “guetos” especiales, las libran de los negativos efectos de la contaminación ambiental y de la congestión del tránsito. Sirven también para establecer polos de desarrollo o polos de promoción industrial en las zonas geográficas que se desea revitalizar y van acompañados de ayudas e incentivos oficiales a las industrias que se establezcan en esas áreas.

            Seleccionar el lugar de ubicación de los distritos industriales es, sin duda, una de las operaciones más difíciles de la planificación económica. Muchos factores entran en consideración: materias primas, mercados, disponibilidad de mano de obra, transportes, vías de comunicación, obras de infraestructura, elementos climáticos y varios otros factores y microfactores.

            La instalación de un parque industrial es una operación multidisciplinaria sumamente compleja. En ella intervienen ingenieros industriales, ingenieros civiles, ingenieros sanitarios, ingenieros eléctricos, arquitectos, urbanistas, ecólogos, sociólogos, economistas y otros profesionales.

            Los primeros parques industriales, fundados por compañías privadas, se establecieron en Inglaterra y los Estados Unidos hace algo más de ochenta años, cerca de las líneas ferroviarias. Después el sector público tomó la iniciativa y se encargó de fundar y poner en operación esos parques para estimular el desarrollo manufacturero.

            Son aglomeraciones industriales, debidamente planificadas, situadas en posiciones estratégicas con relación a los mercados, a las redes de transporte y a las fuentes de materias primas. La vecindad entre las empresas les permite establecer importantes relaciones interindustriales, bajar los costes de la infraestructura de servicios y aumentar su productividad.

            Entre otras finalidades, ellos persiguen el impulso al desenvolvimiento industrial, la racionalización del uso del espacio físico, la moderación del crecimiento de los núcleos urbanos y la creación de nuevos polos de desarrollo.

 
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