oclocracia

            La palabra proviene del griego ochlokratía, de ochlos que significa “turba” o “multitud” y de kratos que significa poder, gobierno o dominación. Es el poder o el gobierno de la plebe, es decir, de la clase social más empobrecida y marginada. Pero la palabra tiene connotaciones de desorden, tumulto, irracionalidad, incompetencia, insipiencia, irresponsabilidad y degradación del ejercicio del mando político. Según Polibio (202-120 a. C.), en sus "Historias", la oclocracia es el gobierno impuro y abusivo de la turba, o sea de la muchedumbre extraviada, violenta y desordenada.

            De acuerdo con la tradición griega marcada principalmente por Aristóteles, Polibio distinguió tres formas buenas y tres formas desviadas de gobierno con referencia a la república romana. Entre las primeras situó a la monarquía, la aristocracia y la democracia, según el poder haya sido ejercido por uno, por los mejores o por el pueblo, respectivamente; y, entre las segundas, a la tiranía, la oligarquía y la oclocracia, según haya gobernado un autócrata, los ricos o el populacho.

            Bajo esta perspectiva, la oclocracia, en opinión del historiador griego desterrado en Roma, era una degeneración de la democracia.

            Recordemos que la plebe fue, en la antigua Roma, la clase social más pobre, marginada y subyugada de la sociedad. Ella era la que sufría los peores rigores de la injusticia social y, en el campo penal, la víctima de las penas más duras, deshonrosas e infamantes. De ahí que la historia del Imperio Romano fue el antagonismo entre los patricios y los plebeyos y la permanente lucha de éstos por alcanzar sus derechos civiles y políticos.

            Para algunos tratadistas la oclocracia  —que es una forma degenerativa de la democracia—  es el gobierno abusivo del populacho, al margen de toda ley y de toda costumbre. O, para decirlo en términos del pensador anarquista francés Pierre Joseph Proudhon (1809-1865), “es el poder entregado a una multitud harapienta, inculta y con ansia de venganza”.

            La dicotomía entre patricios y plebeyos fue uno de los dualismos señalados por el <Manifiesto Comunista: hombre libre y esclavo, patricio y plebeyo, barón y siervo de la gleba, maestro y oficial del gremio, burgués y proletario.

            De la palabra plebe se derivó plebiscito, que en la antigua Roma era el pronunciamiento popular, que solía realizarse en tiempos de la república, para aprobar ciertas leyes que obligaban solamente a los plebeyos. Los ciudadanos comunes, separados de los patricios y senadores, votaban por una ley a petición del magistrado popular al que llamaban tribuno. La antigua práctica de los romanos pasó al Derecho Público moderno en las formas de >plebiscito y de >referéndum.

 
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