neutralismo

            Es la tendencia permanente de un Estado a no tomar partido en las querellas entre los demás Estados. A diferencia de la <neutralidad, que es la inhibición puntual ante un conflicto bélico determinado, el neutralismo es la conducta constante y general de no participar en un conflicto actual ni futuro y de no asumir compromisos internacionales que le pudieran conducir a la <alineación en una guerra. Esta actitud inhibitoria es uno de los principios fundamentales de la política internacional de un Estado.

            El neutralismo, por consiguiente, no es solamente la decisión de no intervenir en un conflicto bélico dado, que eso es la neutralidad, sino la actitud general y sostenida de mantenerse al margen de las luchas entre los Estados. El neutralismo es una política mientras que la neutralidad es una posición circunstancial. Es la misma diferencia que hay entre los conceptos neutralism y neutrality en el inglés. El neutralismo es la ideología de la neutralidad, especialmente ante los conflictos internacionales. La posición tradicionalmente adoptada por Suiza ha sido, por ejemplo, de neutralismo. Desde 1815, en que se adhirió a la Declaración de las Potencias del Congreso de Viena, se ha mantenido invariablemente al margen de los conflictos armados entre los Estados. El neutralismo es parte fundamental de su política internacional. Algo parecido ha ocurrido con Austria. En razón de haber suscrito el Tratado de Estado en 1955, ha observado desde entonces la conducta de mantenerse al margen de los antagonismos entre los Estados. La suerte del neutralismo practicado por Bélgica antes de 1939 fue diferente porque su política no le libró de la agresión nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En América Latina puedo citar sólo el caso de Costa Rica que, en virtud de la proclama presidencial del 17 de noviembre de 1983, declaró la neutralidad permanente, activa y no armada del Estado ante los conflictos internacionales, es decir, asumió como principio de su política exterior el neutralismo.

            En cierto sentido  —en sentido figurado—  la >no alineación con alguno de los dos grandes bloques durante la “guerra fría” fue una forma de neutralismo. Los países no alineados adoptaron esta posición en contraste con los alineados y con mayor razón con los “satélites” de una de las dos superpotencias. Claro que el neutralismo verdadero tiene que ver con la guerra, con la “guerra caliente”, pero por extensión pudo hablarse de neutralismo en los casos de no alineación en la <guerra fría.

            No es lo mismo <aislacionismo que neutralismo. El aislacionismo es la sustracción de un país a toda responsabilidad internacional. Es una forma de soledad y apartamiento respecto de todo lo que ocurre a su alrededor, sea bélico o no. En su más extremada interpretación significa incluso su abstención de participar en todo género de sociedad de Estados o de organismos internacionales, como ocurrió con Estados Unidos cuando se abstuvieron de ingresar a la Sociedad de las Naciones creada en 1919 después de la Primera Guerra Mundial.

            El aislacionismo es el abandono de toda responsabilidad internacional. En cambio, el neutralismo no es incompatible con la pertenencia a la comunidad internacional organizada, en sus diversos niveles y ramas, ni con la asunción de responsabilidades en la marcha del mundo. Fue, en su acepción original, o sea en la acepción usual en el Derecho Internacional clásico, la política de no tomar partido en los conflictos armados entre los Estados, y, en su acepción más amplia y moderna, de amplia vigencia durante el período de la guerra fría, la no <alineación con las dos superpotencias que se disputaban el dominio mundial.

 
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