marxismo-leninismo

            Es la doctrina marxista revisada por Vladimir Ilyich Lenin (1870-1924) para adecuarla a las condiciones de un país agrícola y subdesarrollado, como era la Rusia de su tiempo, que apenas había salido del feudalismo y en el que no se daban los presupuestos de avance industrial ni, por tanto, de la polarización de fuerzas burguesas y proletarias prevista por el <marxismo original como el factor desencadenante de la revolución. Recordemos que Marx (1818-1883) sostenía que, en virtud de su ley de la acumulación capitalista, el desarrollo industrial generaría la militante polarización entre los dueños de los instrumentos de producción, cada vez más ricos, y la creciente muchedumbre de proletarios encadenados a las fábricas, sometidos a interminables jornadas de trabajo y a condiciones infrahumanas de vida, hasta que fatalmente se produciría la insurgencia revolucionaria de los obreros hambrientos, quienes asumirían el control del Estado para instrumentar la transformación social e imponer sus nuevos conceptos jurídicos, políticos, económicos y morales a la sociedad. Lenin, que fue un revisionista  —uno de los grandes revisionistas de los textos marxistas, antes y durante el ejercicio del poder—  se empeñó en adaptar la doctrina original a las imprevistas circunstancias de la Rusia de su tiempo, que era un país de campesinos, sin una clase obrera importante e industrialmente atrasado. El resultado de esta adaptación ideológica se conoce con el nombre de marxismo-leninismo.

            Esta denominación no se usó hasta marzo de 1928, en que la Academia Comunista convocó una conferencia del Instituto Marxista-Leninista de Investigación. Un año después, en el seno de este mismo instituto y por iniciativa de Abram Deborin, se aprobó una ponencia sobre los problemas actuales del marxismo-leninismo. Por esa misma época se publicó un ensayo de Deborin titulado “Octubre y la dialéctica marxista-leninista”. Así se abrió campo esta denominación para designar al marxismo enriquecido con las ideas de Lenin y con su experiencia en el Partido Comunista soviético. Fue utilizada en los años 30, después de la muerte de Lenin, por los ideólogos seguidores de Stalin, entre ellos M. B. Mitin, B. F. Judin, Vladimir Adoratsky, que escribieron ensayos sobre el tema, en los que con frecuencia se hablaba de marxismo-leninismo-estalinismo. Concomitantemente, en 1953 se cambió el nombre del Instituto Marx-Engels-Lenin que funcionaba en la República Democrática Alemana por el de Instituto Marx-Engels-Lenin-Stalin, como parte de <culto a la personalidad de este último. La denominación marxismo-leninismo fue aceptada por el mundo occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

            Aportes importantes del <leninismo al análisis de la sociedad y al desenvolvimiento de la doctrina marxista son la teoría del <imperialismo, como etapa final e ineludible de la dinámica capitalista, y el papel de los partidos comunistas, como vanguardias de la clase obrera, en la condución del proceso revolucionario.

            Lenin, sobre la base de estudios anteriores realizados por pensadores marxistas y no marxistas, miró el fenómeno imperialista desde una óptica eminentemente táctica, es decir, desde el ángulo de las oportunidades que, para los líderes revolucionarios, ofrecía el descontento de los pueblos coloniales agobiados por la acción depredadora del imperialismo.

            Tuvo una concepción elitista del >partido político porque, en su concepto, no debía ser una organización de masas sino una formación poco numerosa con relación a la población, que debía asumir la representación del pueblo y el liderazgo de la clase obrera, aunque sin la obligación a rendirles cuenta de sus actos. Esta fue una de las principales divergencias que, en el seno del Partido Socialdemócrata ruso, mantuvieron las facciones bolchevique y menchevique. Los bolcheviques, liderados por Lenin, querían un partido de organización vertical y autoritaria, agudamente centralizado, compuesto por elementos de elite; mientras que los mencheviques aspiraban a que el partido fuera una amplia organización de masas, capaz de regimentar el mayor número de sindicatos y organizaciones populares, y abierto a la toma de decisiones y fiscalización democráticas.

            Lenin concibió al Partido Comunista como un partido de cuadros dirigido por revolucionarios profesionales  —una vanguardia revolucionaria—,  reciamente organizado, capaz de tomar el poder por una acción de fuerza. Idea que no fue compartida por muchos de sus compañeros que, como Pavel Borisovic Akselrod y Julij Osipovic Martov, confiaban más en la organización de las masas para alcanzar tal objetivo.

            Éste fue precisamente uno de los gérmenes de la división entre bolcheviques y mencheviques en el seno del Partido Obrero Socialdemócrata ruso. Los >mencheviques creían posible y conveniente la vía democrática para la conquista del poder. En cambio, los <bolcheviques, cuyos análisis y debates ideológicos y políticos en su mayor parte se efectuaban en el exilio puesto que en Rusia estaban al margen de la ley, sostenían intransigentemente la necesidad de un partido verticalmente organizado, bajo un mando fuerte y unitario, que pudiera ser la vanguardia revolucionaria de las masas ausentes.

 
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