“moshav”

            La actividad agropecuaria en Israel se realiza a través de tres sistemas de producción: la hacienda privada, cultivada en forma independiente por el granjero y su familia; la granja colectiva denominada <kibbutz y la unión de granjas para la explotación cooperativa llamada moshav.

            El moshav representa un sistema de producción agropecuaria intermedio entre el individualismo de la hacienda privada y el colectivismo del kibbutz. Se integra por la unión de granjas individuales para ser trabajadas en forma cooperativa por sus dueños y sus familias. Su estructura de organización es la de una cooperativa de propósito múltiple. Los cooperarios juntan sus parcelas para formar una unidad de producción más eficiente y organizan servicios comunitarios para bajar los costes de producción y optimar los rendimientos. El cultivo se hace con el trabajo de los propios cooperarios  —es una empresa de autogestión—  sin acudir a mano de obra asalariada, salvo en las áreas de la comercialización y de industrialización de los productos. Impera un sistema de ayuda mutua. La comercialización se hace en forma cooperativa lo mismo que la provisión de la maquinaria, los insumos y las materias primas para la producción. La integración de parcelas permite alcanzar niveles de mecanización agrícola que no serían posibles en las granjas aisladas. Pero en el moshav, a diferencia del kibbutz, cada uno de los propietarios conserva su derecho a desarrollar su finca de acuerdo con sus propias iniciativas, a organizar su vida familiar independientemente y a educar a sus hijos según su voluntad.

            En el moshav no rige esa absoluta igualdad distributiva que caracteriza al kibbutz, en el cual cada quien rinde de acuerdo con sus capacidades y recibe los beneficios en conformidad con sus necesidades. En los moshavim (que es el plural de moshav) las utilidades se distribuyen a sus dueños en proporción al rendimiento de sus parcelas, que varía en función del tamaño, la fertilidad del suelo y la clase de cultivos que se implantan.

            A pesar de que el moshav se integra con granjas de numerosos propietarios, no les está permitido a éstos vender o dividir sus tierras, ausentarse de ellas y dejar de trabajarlas directamente o utilizar mano de obra asalariada en el cultivo agrícola salvo con autorización expresa del comité ejecutivo del moshav.

           El mercadeo de los productos agrícolas se hace por medio de una cooperativa especial, para lo cual cada moshav cuenta con un centro de almacenamiento que centraliza toda su producción. No les es permitido a sus miembros comerciar directamente los bienes que producen sus fincas. Tienen que entregarlos obligadamente a los depósitos centrales, a disposición de la cooperativa de mercadeo, que es la encargada de comerciarlos. Esta cooperativa es el único canal de comercialización con el exterior que tiene el moshav.

            La organización cuenta también con un centro de mecanización  —tractores, fumigadoras, cosechadoras y otros implementos—  a disposición de los granjeros, y con el servicio de inseminación artificial. Maneja su propia planta de agua de riego con sus bombas de impulsión y mangueras de distribución. Tiene un sistema propio de abastecimiento de semillas, fertilizantes y demás insumos necesarios para la producción y una tienda general en la que se venden alimentos, medicamentos, ropa y todo lo que necesiten los granjeros y su familia.

            Todo este complejo sistema de abastecimiento contribuye a bajar los costes de producción.

            Los moshavim suelen estar articulados con plantas industriales y agroindustriales propias a fin de optimizar sus beneficios. Esta integración les permite bajar los gastos generales de la actividad agrícola y de la industrial.

            Su estructura administrativa, regida por métodos democráticos de toma de decisiones, es la propia de los sistemas cooperativos. Hay una asamblea general, en la que tienen asiento todos los cooperarios, que se reúne cada cuatro o seis semanas para tratar los problemas más importantes de la comunidad. Ella elije a las autoridades administrativas, que son el consejo de administración (compuesto de cinco a nueve miembros), el secretariado, el comité de vigilancia y las comisiones especiales para los diversos campos de acción: económico, jurídico, cultural, de salud, de defensa y seguridad, etc.

            Los moshavim, sin embargo, son de dos clases: los moshavim ovdim y los moshavim shitufiim. Los primeros conceden mayor grado de libertad y autonomía a los cooperarios. Poseen muchos elementos de los sistemas productivos de las fincas privadas. Los granjeros tienen mayor espacio de acción autónoma. En cambio, la variante shitufi acentúa sus rasgos de colectivismo y se aproxima más a la estructura del kibbutz. En ella solamente la vida familiar es individual es independiente, pero la forma de producción es altamente colectivizada, casi como en los kibbutzim.

 
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