monroísmo

            Es un término acuñado por el líder político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) en 1924. Quiso con él significar la conducta imperialista de los Estados Unidos sobre América Latina. Pero con ese imperialismo excluyente y no compartido con las potencias europeas que se fundó en la proclama del presidente norteamericano James Monroe  —conocida como doctrina Monroe—  formulada en 1823, en virtud de la cual se proscribía la intervención europea o su adquisición de nuevas posesiones territoriales en el continente americano.

            Haya sostenía que existen varios imperialismos, entre ellos el inglés y el norteamericano. Todos ellos guardaban intenciones de dominio sobre América Latina, pero esas intenciones chocaban entre sí, dados los intereses que los Estados Unidos reclamaban en una región a la que desde entonces consideraban como “su zona de influencia” exclusiva. La llamada doctrina Monroe señaló bien esos intereses.

            Para diferenciar las apetencias imperialistas norteamericanas de las europeas, Haya compuso el término “monroísmo” que desde entonces señaló especificamente al imperialismo excluyente de los Estados Unidos sobre los países latinoamericanos.

            En 1923 se había celebrado el centenario de la doctrina Monroe. El presidente John Calvin Coolidge (1872-1933) de los Estados Unidos había declarado en esa ocasión que su país “tiene especiales responsabilidades en la región del Caribe”. Corrían rumores de que Panamá podría ser anexado a los Estados Unidos. Las relaciones de este país con México, Centroamérica y las Antillas no eran buenas. Fue en el marco de tales acontecimientos cuando Haya de la Torre, joven estudiante de la universidad de Oxford en Inglaterra, al participar en representación de ella en los debates sobre la <doctrina Monroe con estudiantes de la universidad norteamericana de Harvard en 1927, acuñó la palabra “monroísmo” para referirse al nuevo imperialismo que había comenzado a desplazar al inglés en esta zona del mundo. Como bien sabemos, Inglaterra y su capitalismo expansionista ayudaron financieramente a la revolución independentista de las colonias españolas en América y, después de la independencia, trajeron a los nacientes Estados las primeras máquinas textiles y los beneficios de la navegación a vapor.

            El monroísmo consistía: 1) en proclamar que ninguna potencia europea tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de América Latina, 2)  en que cualquier injerencia de un país europeo en la región latinoamericana será considerada por el gobierno de los Estados Unidos como un acto hostil, y 3) en que no era admisible la fundación de nuevas colonias europeas en esta parte del mundo.

            Estos principios se plasmaron en el conocido aforismo de América para los americanos, que resumió en su tiempo el contenido de la doctrina Monroe, y que devino irónicamente en la proclama de América para los norteamericanos, según el dicho popular que se repitió y extendió por el sur del Río Grande.

 
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