librecambismo

            Es la tesis económica que defiente el librecambio, o sea la eliminación de trabas al comercio nacional e internacional. Forma parte de la teoría económica del <liberalismo. Al hablar de esta ideología política afirmamos que ella, como todas las ideologías, tiene tres elementos: su concepción filosófica, su doctrina política y su teoría económica.

            La teoría económica liberal, siguiendo los lineamientos de los economistas de la escuela clásica  —de modo especial Adam Smith (1725-1790), David Ricardo (1772-1823) y James Mill (1773-1836)—,  sostiene que la actividad económica de la sociedad está sometida a sus propias leyes, que son leyes naturales, en las que no debe intervenir la autoridad pública. En su opinión, cualquier intromisión de ésta perjudica la fluidez y fecundidad del librecambio que, al promover el choque económico de intereses individuales opuestos, genera un efecto estabilizador en el proceso de la producción, circulación y distribución de bienes y servicios económicos.

            El librecambismo  —que parte de la exaltación del individuo como ser distinto, único e irrepetible—  sostiene que la libertad individual se expresa con toda su fuerza en la elección del trabajo y en el <consumo. Ellos son parte de la libertad de elegir, que conduce a realizar la originalidad de cada individuo. Esta libertad, según el librecambismo, es la que abre paso a la innovación, la invención y el descubrimiento en el campo de las ciencias, las artes y las tareas empresariales.

            Nadie mejor que el individuo sabe lo que le conviene. Y esa preferencia se expresa y actúa en el mercado, que es el organismo capaz de procesar y satisfacer los gustos y preferencias cambiantes de millones de individuos. Por eso el librecambismo rechaza la idea de un planificador económico estatal que, por bien informado que sea, no puede tener la capacidad para ordenar la producción de acuerdo con los gustos y preferencias de la gente.

            La autoridad pública, en consecuencia, debe abstenerse de intervenir en la contratación privada y en el mercado. Llevando las preferencias individuales al extremo, el librecambismo rechaza la idea de que la autoridad pública pueda regir los gustos del consumidor o uniformar las diferencias sociales.

            El librecambismo apunta hacia el Estado mínimo, es decir, hacia el >miniarquismo, y señala que las funciones estatales deben reducirse exclusivamente a la protección policial, la vigilancia del cumplimiento de los contratos entre las personas y la defensa nacional.

            El librecambismo rechaza todo control gubernativo que obligue a los individuos a realizar concesiones distributivas o redistributivas del ingreso y la riqueza. Recorta la autoridad del Estado y amplía el radio de acción de los empresarios privados.

            En su concepto, el abstencionismo estatal  —al igual que la desregulación, la privatización de los bienes públicos, la imposición de las fuerzas del mercado—  acrecienta la bienhechora autonomía de la empresa privada en el proceso económico de la sociedad.

 
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