inteligencia artificial

            Esta expresión es la literal traducción del inglés artificial intelligence con que se conoce el proyecto de crear programas de computación que emulen el comportamiento del cerebro humano.

            La inteligencia artificial es, por tanto, una de las aplicaciones de la <informática. Se cree que las futuras computadoras podrán cumplir algunas de las funciones del cerebro del hombre: pensar, razonar, inferir, proyectar, imaginar. Hoy son todavía insuficientes para eso. Aun las de la quinta generación. Tienen una capacidad sobrehumana para trabajar con números y con datos pero están todavía lejos de operar con ideas. Dado que el cerebro es, fundamentalmente, una máquina de procesar información, se espera que las próximas generaciones de ordenadores tengan tantos o más elementos que él (10 billones de células) y puedan ser “inteligentes”.

            El propósito es crear aparatos que sean capaces de realizar algunas de las funciones que hasta hoy han estado reservadas al cerebro del hombre. O sea que puedan ejecutar tareas cognoscitivas, hacer razonamientos deductivos, tener visión, hablar, resolver problemas, comprender el lenguaje natural, reconocer imágenes, demostrar teoremas matemáticos, formular diagnósticos médicos, hacer análisis económicos, tomar decisiones.

            Precisamente una de las características fundamentales de los proyectos informáticos de la quinta generación es que buscan no una “reacción inteligente” sino un “comportamiento inteligente” de las computadoras. Computadoras capaces de interactuar “inteligentemente” con el ser humano. Con lo cual esos proyectos entran en los predios de la conducta, de manera que los aparatos puedan responder con ideas propias a los diferentes estímulos del entorno. El ejemplo que se pone es el de un robot inteligente que, al ver a una persona cabecear de sueño, le ofreciera una almohada, o un robot que tuviera la capacidad “aprendida” y no “programada” de ver el semáforo y cruzar la calle cuando está en verde.

            La inteligencia artificial, sin embargo, contribuirá a desnivelar aun más a los países puesto que estará mal distribuida: unos tendrán antes que otros y más que otros. Cosa que ocurre con la informática. Consecuentemente se ensanchará la brecha entre los países desarrollados y los subdesarrollados.

            El conocimiento tecnológico siempre fue un factor de diferenciación. Eso pasó con todos los inventos y descubrimientos: la pólvora, los tipos móviles para la imprenta, la máquina de vapor, el motor de explosión, la electricidad, la energía nuclear, la <cibernética. No hay razón para pensar que no ocurrirá lo mismo con la inteligencia artificial. Ella multiplicará la capacidad de “pensar” y de “razonar” del hombre, con ayuda de las máquinas, y dotará de un extraordinario instrumento de dominación social a quienes la manejen.

 
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