índice de pobreza humana (IPH)

            Es la fórmula que apareció por primera vez en el Informe sobre Desarrollo Humano 1997 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el propósito de medir el grado de pobreza de una sociedad a partir no solamente de la insuficiencia de los ingresos monetarios sino de una serie de otros factores. Trataba de captar la pobreza en su dimensión global. Combinaba elementos cuantitativos con cualitativos. Consideraba que ella era un fenómeno complejo para cuya medición resultaba insuficiente acudir como parámetro único al índice de ingresos e incluía por consiguiente indicadores adicionales como la vida corta, la carencia de enseñanza básica y la falta de acceso a recursos públicos y privados.

            Afirma el PNUD que la vida reducida, vergonzante o riesgosa, la privación de conocimientos y comunicación, la carencia de dignidad, confianza y respeto por sí mismo, la falta de seguridad en el futuro, son indicadores cualitativos de la pobreza.

            Considera que una persona es pobre cuando su nivel de ingresos es inferior a la línea de pobreza que se ha definido, no tiene acceso a los servicios básicos de salud y educación y carece de ciertas capacidades fundamentales para participar eficientemente en la vida de la comunidad.

            La conclusión a la que llegó el PNUD en 1997 después de analizar globalmente la cuestión de la >pobreza en el mundo fue que “la desigualdad del ingreso ha llegado a niveles que no se conocían desde el siglo pasado” y que “los mayores beneficios de la globalización han sido obtenidos por unos pocos afortunados”.

            Según su cuadro de pobreza los países con mayores dificultades eran Níger, Sierra Leona, Burkina Faso, Etiopía, Malí, Camboya y Mozambique, todos ellos situados en el tercer mundo. En términos relativos, los mejor ubicados en el escalafón eran Trinidad y Tobago, Cuba, Chile, Singapur, Costa Rica y Colombia.

            En su Informe de 1998 el PNUD desglosó el índice de pobreza humana (IPH) en dos elementos: el IPH-1 para estudiar la situación de los países subdesarrollados y el IPH-2 para enfocar las condiciones de vida de los países industrializados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dado que la pobreza no es un problema de los países atrasados únicamente. Ambos indicadores utilizaban los mismos parámetros de medición pero el IPH-2 hacía uso de adaptaciones y medidas que reflejaban mejor las condiciones sociales y económicas de los países desarrollados y además introducía la exclusión social como una nueva referencia para medir la pobreza en esos países.

            Con base en tales parámetros el PNUD clasificó en el año 2000 a los países del mundo según el orden de pobreza.

            Entre 77 países de menor desarrollo estudiados, Chipre tenía el menor índice de carencias medido por el IPH-1 y después venían Singapur, Hong Kong, Barbados, Corea del Sur, Brunéi Darussalam, Bahamas, Argentina, Kuwait, Antigua y Barbuda, Chile, Uruguay, Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Costa Rica y los demás países, cuya lista terminaba con Níger y Sierra Leona con el 68% de pobreza.

            Entre los 17 industrializados, Canadá tenía la incidencia más baja de pobreza medida por el IPH-2 con el 5,9%, seguido de Noruega, Estados Unidos, Australia, Islandia, Suecia, Bélgica, Holanda, Japón, Reino Unido, Finlandia, Francia, Suiza, Alemania y Dinamarca. Este orden no coincidía con el del producto interno bruto per cápita, en el cual Luxemburgo, Suiza, Japón, Dinamarca, Noruega y Alemania estaban primeros y tenían detrás a Canadá y a los demás países de la OCDE. La diferencia obedecía a que la medición cualitativa de la pobreza (IPH) y la cuantitativa (PIB) daban resultados distintos, que demostraban que no era verdad, como se había supuesto tradicionalmente, que el mayor ingreso por persona significaba menor número de pobres ni menos pobreza.

            Estos estudios señalaban además que había desequilibrios de pobreza dentro de los países. Se daban claras disparidades regionales. Eran las zonas campesinas las más pobres y las que con mayor dificultad accedían al consumo, a la distribución del ingreso y a los servicios sociales.

 
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