información

                     Esta palabra tiene tres acepciones principales en la perspectiva política:

 

                                1. La primera se refiere a las actividades de investigación y espionaje de una policía secreta. Es sinónima de “inteligencia” o “seguridad”. Designa el acopio de datos que, a través de indagaciones secretas, obtienen los órganismos policiales sobre las actividades de los opositores a un régimen o sobre los movimientos de un Estado extranjero. Para ello desarrollan acciones de espionaje y contraespionaje. Este fue el sentido con que se utilizó la palabra información en la Ojranka de los zares rusos, la GESTAPO de los nazis, la OVRA de los fascistas italianos, la Cheka y la KGB de los soviéticos, la Central Intelligence Agency (CIA) y la National Security Agency (NSA) de los norteamericanos, la STASI de los tiempos de la República Democrática Alemana, la MI-5, la MI-6 y el GCHQ británicos, la DGSE y DCRI francesas, el Bundesnachrichtendienst (BND) y el Militärischer Abschimdienst (MAD) de la República Federal de Alemania, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España, la Federalnaya Sluzhba (FSB), Glavnoye Razvedyvatelnoye Upravlenie Genshtaba (GRU) y Sluzhba Vneshney Razvedki (RVS) de Rusia, el Ministerio de Seguridad del Estado (SMS) de China, la NSB de Taiwán, la NIA, CBI, IB y RAW de India, la BIS, UZSI y VZ de la República Checa, la HUR, SBU y SZRU de Ucrania, la ISA y el Mossad israelíes, la MIT de Turquía, la NZSIS y GCSB de Nueva Zelandia, la ASIS y ASIO de Australia y, en general, en las operaciones encubiertas de las policías secretas de todos los lugares del mundo.

 

                                 2. La segunda acepción se refiere al derecho de los pueblos a estar veraz, objetiva y oportunamente informados y a la obligación de los gobiernos de garantizar ese derecho, que se ejerce principalmente a través de los medios de <comunicación de masas y de internet.

                    La palabra información parte del alfabeto. El alfabeto (que proviene de alfa y beta, que son las dos primeras letras griegas) es el conjunto de signos, símbolos, ideogramas, morfemas, jeroglifos, pictogramas, petroglifos o letras de un sistema de comunicación. A lo largo del tiempo se han dado muchísimos alfabetos: la escritura cuneiforme de la baja Mesopotamia entre los años 3400 Y 3200 a.C.; los signos jeroglíficos de la antigua escritura figurativa egipcia; los viejos alfabetos fenicio, etrusco y griego; el alfabeto árabe de 28 letras consonantes; la escritura tibetana de Bután, India, Nepal y Paquistán; el alfabeto ruso, variante del alfabeto cirílico que fue introducido en Rusia el año 988; la escritura ideográfica de los aztecas; el alfabeto hebreo con sus grafemas; y muchos otros alfabetos dados alrededor del planeta en el curso de los tiempos. 

                   Pero jamás la humanidad ha producido tanto conocimiento y ha podido guardar tanta información como en la actual era digital. Una de las claves del desarrollo humano a través de los tiempos ha sido el almacenamiento de la información, desde los papiros  —que eran las láminas extraídas del tallo de la planta del mismo nombre originaria del Oriente (de la familia de las Ciperáceas), en las que los antiguos solían fijar sus manuscritos—  hasta el actual almacenamiento digital de la era informática, pasando por el libro y la biblioteca de las épocas anteriores.

                    En el curso de los años, el avance tecnológico en los sistemas para “transportar” esos conocimientos  —que han ido de la palabra hablada al manuscrito, de éste a la imprenta, de la imprenta a la radio y de la radio a la televisión y a la multimedia—  ha generado cuatro etapas culturales perfectamente diferenciables: la oral, la escrita, la auditiva y la audiovisual.

                     Entre los acontecimientos y la sociedad hay ciertos intermediarios  —intermediarios informativos—  que son los medios de comunicación, en su más amplio sentido: escritos, auditivos y audiovisuales, a través de los cuales la sociedad se entera de los acontecimientos locales e internacionales, se forma una opinión sobre ellos y asume los elementos de juicio necesarios para tomar las decisiones que los sistemas democráticos le confían.

                     Los medios de comunicación han transformado la cultura. No podríamos imaginar siquiera el protestantismo religioso sin la biblia o la ley sin sus estatutos impresos. La imprenta, por tanto, ha jugado un papel primordial en este proceso. Lo mismo que ocurrió después con la radio y hoy con la televisión. La sustitución de la página impresa por la pantalla electrónica se ha reflejado inmediatamente en la organización social y en la <cultura. Han entrado en crisis o se han transformado todas las actividades basadas en la imprenta  —la política, la literatura, el periodismo, la publicidad, las comunicaciones—  y han surgido instituciones diferentes, en el marco de la cultura audiovisual. Los “libros” y las “revistas” de hoy son electrónicos. Prescinden del papel. Se los puede leer en la pantalla de un ordenador con sólo pulsar una tecla y a través de la >internet se los puede buscar en las más prestigiosas bibliotecas y archivos del mundo, por lejanos que estén. El formato electrónico de un terminal de computadora ha sustituido al formato escrito. El homo digitalis ha tomado el lugar del homo sapiens. La sociedad tradicional ha sido remplazada por la sociedad digital.

                    En el contexto de ella, en que han proliferado las fuentes de difusión de imágenes y sonidos a escala planetaria, el control de la información resulta una tarea imposible. Cualquier televisor de cable o vía satélite puede captar toda clase de espectáculos e informaciones que vienen de fuera de sus fronteras nacionales. Es elocuente el hecho de que el gobierno inglés prohibió a comienzos de los 90 la difusión de películas pornográficas por televisión, pero a pesar de eso no pudo impedir que los televidentes británicos recibieran, vía satélite, la producción ponogáfica holandesa. Las antenas parabólicas de la TV son capaces de burlar las censuras más estrictas de los gobiernos.

 

                                 3. La tercera acepción de la palabra información se relaciona con los sorprendentes avances de la ciencia y la tecnología, que han hecho de ella la “materia prima” con la que trabajan los ordenadores electrónicos en la moderna sociedad informatizada o sociedad del conocimiento.

                    La inserción de la >informática en las tareas administrativas del Estado y de las empresas privadas, en el seno de la sociedad moderna, ha impulsado un proceso de extremada racionalización en todos los ámbitos sociales: en la organización del gobierno, en las faenas de la producción, en el >trabajo social, en la <división internacional del trabajo.

                    El moderno homo digitalis que ha sustituido al homo sapiens se mueve fundamentalmente en función de la información. Hasta el punto que a la época en que se desenvuelve, que lleva ya más de un cuarto de siglo de duración, se le ha llamado la era de la información. Ella ha evolucionado rápidamente de lo que algunos pensadores llaman el infolítico inferior al infolítico superior o era de la información hipermedia.

                    La información científica y tecnológica es la clave del desarrollo en los tiempos actuales. Las personas que la manejan ocupan posiciones de privilegio en el escalafón social al interior de los países y los países que la dominan van a la cabeza del progreso mundial. Y han diseñado un orden político y económico internacional que favorece abiertamente sus intereses.

 
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