formas de Estado

          Hay que comenzar por distinguir formas de Estado y formas de gobierno. Las primeras se refieren a la totalidad de la sociedad políticamente organizada en tanto que las segundas se relacionan con la ordenación de los órganos conductores del Estado que, en conjunto, forman el gobierno. Entre <Estado y >gobierno hay la relación del todo a la parte. El Estado es la totalidad del cuerpo político y el gobierno es sólo uno de sus elementos.

          Para decirlo en otras palabras, el Estado es la comunidad política en su conjunto, es decir, el cúmulo de personas  —gobernantes y gobernados—  y entidades que forman la sociedad jurídicamente organizada sobre un territorio determinado, mientras que el gobierno comprende solamente el conjunto de órganos a través de los cuales se ejerce el poder del Estado.

          En consecuencia, las formas de Estado se refieren a la “manera de ser” del cuerpo social jurídicamente organizado, en tanto que las >formas de gobierno tienen relación con la especial modalidad adoptada por los órganos directivos que formulan, expresan y realizan la voluntad estatal.

          Hecha esta precisión, conviene recordar que se han propuesto numerosas clasificaciones sobre las formas de Estado desde la época aristotélica hasta nuestros días. Resulta imposible recogerlas todas. Me limitaré a proponer cuatro, que resultan de la aplicación de dos criterios fundamentales: la participación del pueblo en la toma de decisiones dentro del Estado y la distribución del poder político según el territorio. En modo alguno pretendo agotar las múltiples posibilidades de organización estatal que se dan en la realidad. Trato solamente, y más por razones didácticas y de sistematización de la materia, de recoger tipos puros de organización estatal para contrastarlos entre sí, poner en relieve sus características, acentuar sus diferencias e introducir un poco de orden en un tema esencialmente indócil a las esquematizaciones teóricas y generalizadoras.

          Del primer criterio, basado en la relación poder-personas, nacen dos formas básicas de Estado: el democrático y el autocrático. Y del segundo, basado en la relación poder-territorio, otras dos: el Estado unitario y el federal.

          El Estado democrático es el que abre posibilidades reales de participación popular en los asuntos de interés general en tanto que el Estado autocrático es el que las deniega y confía a un pequeño grupo de personas, a espaldas de la comunidad, la decisión y el manejo de las cuestiones públicas.

          <Estado unitario es el que tiene un orden jurídico único y un haz de autoridades políticas válidos para todo su territorio, al paso que el <Estado federal se caracteriza por la coexistencia de un orden jurídico central de alcance nacional y órdenes jurídicos periféricos que rigen exclusivamente dentro de los límites de su respectiva jurisdicción territorial.

 
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