estadista

          Es el hombre de Estado, gobernante serio y eficaz, que domina las ciencias políticas y además el arte de conducir a los pueblos. Es el teórico y práctico del poder. No todo político es o puede ser estadista. Quiero decir que todo estadista es político pero no todo político es estadista. Abraham Lincoln dijo alguna vez que el político se preocupa de las próximas elecciones mientras que el estadista se preocupa de las próximas generaciones, aludiendo a los diferentes plazos y metas que se plantean el uno y el otro. De modo que ganar unas elecciones y gobernar son cosas diferentes. El político es inmediatista: piensa en mañana; mientras que el estadista es mediatista: piensa en pasado mañana. El escritor ecuatoriano Raúl Andrade (1905-1981), marcando las distancias entre ellos, afirma que “de la monotonía política surge el estadista; de la amenidad política únicamente nace, crece y fructifica el politiquillo errante, simulador y mimético”.

          Aunque el estadista es un eficiente administrador, no deben confundirse las calidades del estadista y del administrador. El expresidente Richard Nixon de Estados Unidos, en su libro “Líderes” (1982), hace la diferencia entre el estadista y el administrador. Entiende muy bien que ganar unas elecciones y gobernar son cosas distintas. Afirma que el estadista, si lo requiere, contrata un buen administrador para que se encargue de los asuntos rutinarios de cada día, pero él se reserva la responsabilidad de señalar la ruta. Impugna la creencia, bien extendida en los Estados Unidos de América, de que lo que el país realmente necesita es un gran hombre de negocios para conducirlo. Dice al respecto que “el administrador piensa en hoy y mañana” mientras que “el líder ha de pensar en pasado mañana”. Añade que “el administrador representa un proceso; el líder, una dirección de la historia”. Y cita el pensamiento del profesor Warren G. Bennis, de la Universidad de California del Sur, quien afirma al respecto que “los administradores tienen como objetivo hacer las cosas de la forma adecuada”, pero que “los líderes políticos tienen como objetivo hacer las cosas adecuadas”.

 
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