"el Estado soy yo"

          Frase atribuida a Luis XIV, que ha pasado a la historia como el símbolo de la autocracia más radical. Coronado rey a los cinco años, Luis XIV se convirtió más tarde en la imagen misma del absolutismo monárquico europeo. Los historiadores, sin embargo, están en desacuerdo acerca del origen de esa frase e incluso de si el rey la pronunció o no. Unos afirman que el monarca acudió al Parlamento, con traje de caza y una fusta en la mano, y dirigiéndose al primer ministro exclamó: “el Estado soy yo”, para vencer la resistencia a la aprobación de varios edictos expedidos por él. Otros historiadores  —por ejemplo, Jacques Antoine Dulaure en su "Historia de París" (1853)—  cuentan que fue dicha como réplica al comentario de un miembro de la corte acerca de los conceptos rey y Estado. André Maurois (1885-1967), en cambio, sostiene que Luis XIV nunca pronunció esa frase aunque no duda de su espíritu absolutista.

          En todo caso, la frase “El Estado soy yo” es la expresión más pura de la concepción autocrática de la vida política. Significa que el gobernante encarna al Estado, que su voluntad es la suprema ley y que resume en su persona todos los atributos y potestades estatales.

 
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