doctrina Betancourt

          Los pronunciamientos de política internacional del presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, durante el período 1959-1964 de su gestión gubernativa, conformaron una doctrina en el Derecho Internacional público americano sobre el no reconocimiento de los gobiernos de facto.

          La actitud del estadista venezolano fue motivada por los frecuentes >golpes de Estado militares que, bajo el pretexto de defender “los principios de la democracia occidental y cristiana” ante la subversión comunista, se dieron en aquella época en <América Latina.

          La doctrina Betancourt está contenida en diferentes documentos públicos de Venezuela. En el telegrama dirigido por el presidente venezolano al doctor José A. Mora, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el 22 de agosto de 1960, con motivo de la condenación que la VI Reunión de Consulta de cancilleres aprobó contra la dictadura de la República Dominicana, le expresó que, “en concepto de Venezuela, debe utilizarse la oportunidad de la próxima Conferencia Interamericana de Quito para articular una declaración o tratado específico en el cual se defina y precise que no pueden formar parte de la comunidad jurídica regional los gobiernos que no hayan sido elegidos por el voto del pueblo y cuyo carácter representativo no sea inobjetable”.

          En otro telegrama, dirigido por el presidente Betancourt al presidente Arturo Frondizi de Argentina, el 12 de octubre de 1960, en circunstancias en que un golpe militar amenazaba la estabilidad constitucional del mandatario argentino, le manifestó: “Venezuela ratifica por mi voz su decisión de no mantener relaciones diplomáticas ni comerciales con gobiernos no legitimados por el voto de los pueblos y de propugnar en la Organización de los Estados Americanos que los regímenes de usurpación sean excluidos de la comunidad jurídica regional”.

          Fiel a estas ideas, el gobierno de Venezuela rompió relaciones diplomáticas con todos los regímenes dictatoriales surgidos de golpes militares. Y aun cuando la validez y eficacia de tales gobiernos no pueden estar condicionadas por factores externos, puesto que son asuntos de competencia interna de cada Estado, la doctrina Betancourt trató de desalentar el >golpismo militar en la región por medio del aislamiento diplomático, de la suspensión de la cooperación económica y tecnológica externa y de la expulsión de la comunidad internacional.

          Lo que la doctrina Betancourt se propuso fue utilizar la institución del reconocimiento de los gobiernos como instrumento para desalentar <cuartelazos e insurrecciones militares contra el orden constitucional y para defender el sistema democrático en la región.

 
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