“después de mí el diluvio”

          Frase atribuida a Luis XV en los últimos años de su vida, cuando el descontento popular presagiaba un fuerte estallido social en Francia. Como en efecto ocurrió. Luis XV vio con claridad que se aproximaban terribles acontecimientos. Después de su reinado la situación hizo crisis con Luis XVI y advino la revolución. Curiosamente Luis XV estuvo mucho más consciente de la situación que su sucesor. Tanto que con esa frase dio a entender que no le importaba lo que ocurriera después de sus días. Resulta muy elocuente el relato que trae César Cantú en su “Historia Universal”. Luis XVI, al oir el vocerío del pueblo insurrecto en las afueras del palacio, preguntó ingenuamente: “¿Es un motín?” Y Liancour le respondió: “señor, decid más bien una revolución”.

          El monarca, obviamente, no había percibido que Francia estaba encinta de trascendentales acontecimientos que habrían de cambiar, no sólo su estructura interna, sino la del mundo civilizado de su época.

          La expresión de Luis XV es una condensación del egoísmo político. Ella ha llegado hasta nuestros días para significar que no importa lo que ocurra con un país cuando determinado personaje ya no esté en el lugar de dirección. Dicen las malas lenguas que Charles de Gaulle, después de perder el plebiscito promovido por él en 1969, repitió con mucha amargura las mismas palabras del viejo monarca francés.

 
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