desobediencia civil

          Como tantas otras, esta es una expresión que viene del inglés. Fue el escritor norteamericano Henry David Thoreau (1817-1862) quien la acuñó y la puso en circulación en Estados Unidos en su ensayo titulado “On the duty of civil disobedience” (1849), en defensa de su decisión de no pagar impuestos al gobierno de Massachusetts durante varios años, como protesta contra la esclavitud imperante en el sur de su país y contra la injusta guerra de Estados Unidos contra México.

          El concepto después se refirió, en términos más amplios, a todo movimiento de desacato deliberado a una ley o autoridad por razones políticas, religiosas o morales.

          Un siglo después, la táctica de la desobediencia civil se hizo famosa en el mundo por la resistencia pacífica que opuso el líder y pensador hindú Mahatma Gandhi, en 1913, a las autoridades coloniales inglesas que regían su país.

          Durante su lucha anterior de veinte años en Sudáfrica contra la discriminación racial, Gandhi desarrolló su método de resistencia pasiva contra la opresión, denominado satyagraha. Regresó a la India en 1915 para aplicarlo. Con este propósito fundó el movimiento de no cooperación en 1920, el de desobediencia civil en 1930 y el movimiento a favor de la independencia india en 1942, objetivo que se alcanzó en 1947 bajo su inspiración y liderato, aunque se vio empañado por las cruentas luchas intestinas entre hindúes y musulmanes que, con primitiva ferocidad, siguieron a la emancipación nacional. Gandhi fue asesinado por un fanático hindú en 1948 y murió convencido de su fracaso en la consolidación de la paz, que fue la mayor obsesión de su vida.

          La desobediencia civil es una forma de resistencia pasiva del pueblo a un gobierno ilegítimo, tiránico, oligárquico, injusto o gravemente ineficaz. Consiste en actos pacíficos de desacato a las órdenes de la autoridad o de incumplimiento de los deberes legales para con el Estado. En ambos casos, la desobediencia civil implica infracción deliberada de las leyes.

          Su fundamentación ideológica está en la idea de que la obediencia a la autoridad es un deber no sólo moral sino jurídico, pero que esa obediencia tiene como condición que la autoridad sea legítima y que se mueva dentro de la justicia y de la ley. El deber de obediencia está, por tanto, condicionado a la >legitimidad y a la >legalidad del gobierno y de sus cctos. Si ellas desaparecen, desaparece también el deber de obediencia de los ciudadanos y se abre un espacio para la tesis de la desobediencia civil como método para resistir al gobierno.

          La desobediencia civil, sin embargo, no siempre se produce contra el gobierno en su conjunto: puede ser contra alguno de sus actos, estimado injusto o contrario a las convicciones morales de la sociedad o de un grupo dentro de ella. Cito, como ejemplo, el incumplimiento por muchos jóvenes norteamericanos de su obligación legal de alistarse en las filas del ejército para ir a la guerra de Vietnam. El presidente Bill Clinton fue uno de ellos. Consideraron que la causa era injusta o ilegítima y se negaron a marchar al frente de combate. O las manifestaciones de resistencia pacífica contra las leyes injustas y contra la discriminación racial promovidas por Martin Luther King Jr. en Estados Unidos  —como la histórica marcha y concentración de masas de 1963 frente al monumento a Lincoln en la ciudad de Washington, donde pronunció la famosa frase “I had a dream” para expresar su íntima visión de los Estados Unidos del futuro, libres de racismo, en donde los negros y los blancos pudieran vivir armoniosamente—  lucha que le valió el premio Nobel de la Paz, ante la incomprensión de sus propios activistas que reivindicaban la proclama del poder negro  —the black power—  y que consideraban a King demasiado conciliador. O las movilizaciones de resistencia pacífica convocadas por el líder independentista puertorriqueño Rubén Berríos en 1999 para pedir al gobierno norteamericano la terminación de los ejercicios militares, los simulacros de desembarco, los bombardeos y las pruebas de tiro de la marina de Estados Unidos sobre la pequeña isla de Vieques, que forma parte del >Estado Libre Asociado de Puerto Rico. La campaña de desobediencia civil, en el curso de la cual los activistas puertorriqueños invadieron varias veces las zonas de tiro para impedir los ejercicios, desacatando las órdenes de las autoridades militares norteamericanas, culminó el 29 de julio del 2001con el plebiscito en el que el 68% de los ciudadanos residentes en Vieques votó a favor del inmediato cese de las maniobras militares, no obstante lo cual el gobierno norteamericano las mantuvo hasta mayo del 2003.

          La desobediencia pacífica, como método de lucha política, se hace en nombre de leyes morales a las que se considera por encima de las leyes de un gobierno y que por tanto se presentan como razón suficiente para asumir la actitud de desacato.

 
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