consigna

          Es la orden que dan los militares a sus inferiores y, por analogía, las instrucciones que los partidos políticos imparten a sus >militantes, <afiliados y >simpatizantes. Las consignas pueden ser públicas, como generalmente son las de orden electoral, o confidenciales en los casos en que la táctica política así lo aconseje.

          Las tareas de agitación política suelen acudir a las consignas para inspirar, orientar y dirigir la acción de las masas. El discurso de agitación tiene la característica de ser muy simple, objetivo y elemental, aunque de una intensa carga emotiva, para que pueda no sólo ser entendido sino además obedecido y transformado en acción por la base social.

           Las tareas de agitación política suelen utilizar consignas para inspirar, motivar, orientar y dirigir la acción de las masas. El discurso de agitación tiene la característica de ser muy simple, objetivo y elemental, aunque de una intensa carga emotiva, para que pueda no sólo ser entendido sino además obedecido y transformado en acción por la base social.

          Esto ha cambiado poco a lo largo de la historia. Más exactamente: han cambiado los medios de expresión de las consignas pero no su contenido.

          “¡Viva nuestra señora de Guadalupe, abajo los gachupines!” fue la proclama independentista del cura Miguel Hidalgo y Costilla en la ciudad de Dolores (estado de Guanajuato), el 16 de septiembre de 1810, con que se inició la lucha emancipadora de México. Éste fue el célebre Grito de Dolores que lanzó el párroco de la iglesia aprovechando que su misa dominical era muy concurrida por rancheros comarcanos. La proclama de la independencia de México se produjo cuando había llegado el nuevo virrey Francisco Javier Venegas, teniente general del ejército e intransigente defensor de la causa realista, y había numerosos patriotas encarcelados por la fracasada conspiración de Querétaro en 1809.

          “Para nosotros, la Patria es la América” fue la consigna libertaria que emitió Simón Bolívar (1783-1830) desde Pamplona, Venezuela, el 12 de noviembre de 1814 a los soldados de la división del general Rafael Urdaneta y bajo la cual condujo el proceso emancipador de las colonias hispanoamericanas desde 1807 a 1830.

          La consigna de "¡Viva Puerto Rico Libre!” se oyó el 23 de septiembre de 1868 en el ayuntamiento de Lares durante el régimen colonial español. Fue el llamado Grito de Lares de los patriotas puertorriqueños acaudillados por Ramón Emeterio Betances, que dio inicio a una rebelión emancipadora contra España que, aunque frustrada, se convirtió en el símbolo de la causa de la independencia de Puerto Rico.

          Bajo la consigna de que ”la tierra es de quien la trabaja” se levantó en armas Emiliano Zapata (1879-1919), el líder agrarista mexicano, al incorporarse con su ejército de campesinos reclutados en los pueblos y haciendas de Morelos a la Revolución Mexicana de 1910, liderada por Francisco Ignacio Madero, para derrocar al régimen de Porfirio Díaz.

          “América para los americanos” fue la consigna que emergió de la >doctrina Monroe formulada por James Monroe (1758-1831), el quinto presidente de Estados Unidos, en su mensaje anual al Congreso Federal, el 2 de diciembre de 1823, en que expresó dos ideas básicas de la política internacional de su país, que después se conocieron como doctrina Monroe: la de que para los Estados Unidos no era admisible forma alguna de coloniaje europeo sobre América, la mayor parte de cuyos países acababa de conquistar su independencia, y la de que sería rechazada militarmente cualquier intervención extracontinental contra cualquiera de ellos. Ideas que nacieron de dos situaciones concretas: la pretensión de Rusia sobre el territorio sur de Alaska y la amenaza de los monarcas de la santa alianza, integrada por Rusia, Prusia y Austria en cumplimiento de las resoluciones del congreso de Troppau reunido en 1820, de enviar tropas a las costas americanas a fin de reconquistar para España sus excolonias.

          La conquista del “lebensraum” (espacio vital) para el pueblo alemán fue una de las consignas de agitación de Adolfo Hitler al formar los primeros cuadros del Partido Obrero Nacional Socialista Alemán. A esta consigna se unió otra: la denuncia del Tratado de Versalles  —que cometió el error de endosar las culpas del imperialismo prusiano a la naciente democracia parlamentaria de la República de Weimar—  destinada a exacerbar el nacionalismo alemán.

          “¡No pasarán!” fue el famoso grito de combate lanzado el 19 de julio de 1936, al día siguiente del alzamiento franquista, por la diputada Dolores Ibárruri  —mejor conocida como “la pasionaria”—,  militante comunista y combatiente de las filas republicanas, en su llamamiento por la radio del Ministerio de Gobernación de Madrid para que el pueblo español detuviera el avance de los fascistas sublevados. Desde ese momento el “¡no pasarán!” se convirtió no sólo en la encendida consigna de lucha de las fuerzas republicanas en el curso de la guerra civil española sino en un símbolo internacional de la resistencia contra el fascismo. La pasionaria fue también autora de otra consigna que resonó con una intensa carga emotiva en el frente republicano durante la guerra civil: “¡Antes morir de pie que vivir de rodillas!".

          ¡Francia ha perdido una batalla pero no la guerra!”: fue la consigna difundida por el general Charles De Gaulle desde su exilio en Londres a pocos días del ominoso 14 de junio de 1940, en que los soldados nazis invadieron Francia y desfilaron a paso de ganso por los Campos Elíseos de París. La ocupación alemana duró hasta el verano de 1944 en que las fuerzas aliadas liberaron a Francia poco tiempo después del desembarco de Normandía. Fueron cuatro años de ocupación durante los cuales los grupos de la resistencia francesa, organizados y abastecidos clandestinamente desde Londres, golpearon con acciones clandestinas a las fuerzas de ocupación alemanas.

          “¡Condenadme, no importa, la historia me absolverá!” fue la frase con la que Fidel Castro finalizó el alegato en su propia defensa el 16 octubre 1953 ante el tribunal que le juzgaba por su participación en el asalto armado al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953, en su primer intento frustrado de derrocar al dictador Fulgencio Batista. Esta consigna alentó el proceso revolucionario de los barbudos de la Sierra Maestra. Después de la toma del poder, durante el régimen revolucionario, el gobernante cubano acuñó una nueva consigna para galvanizar a su pueblo: “¡Patria o muerte, venceremos!”, que repetía invariablemente al terminar sus discursos.

          “Sólo el Aprismo salvará al Perú” fue la reiterada consigna de Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979), líder y pensador político peruano, fundador del partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) el 7 de mayo de 1924 en su exilio de México.

          La oferta de “Un socialismo con rostro humano” hecha por Alexander Dubcek, primer secretario del Partido Comunista checo frente a la sublevación popular antiestalinista de agosto de 1968, se convirtió en la consigna del pueblo checoeslovaco en la >primavera de Praga, que fue sofocada a cañonazos por los tanques soviéticos. Desde la jefatura del partido comunista, Dubcek alentaba reformas políticas y económicas que flexibilizaran el >estalinismo imperante, a fin de crear un “socialismo con rostro humano”, según sus propias palabras.

 
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