comercio

          Es la compra y venta habituales de mercancías con ánimo de lucro. Esta actividad pertenece al llamado >sector terciario de la economía, o sea al sector de los servicios. Constituye la más importante de las operaciones de >distribución dentro del sistema capitalista. Si bien está determinada por el afán de lucro de quienes a ella se dedican, la actividad comercial cumple la función social de colocar los productos al alcance de los consumidores. Interpuesta entre la producción y el consumo, es una de las fases del ciclo productivo que empieza con la creación de bienes y servicios, sigue con la comercialización y culmina con el consumo o uso de ellos.

          El economista francés Juan Bautista Say (1767-1832) decía que la economía trata del modo en que se forman, se distribuyen y se consumen las riquezas de una persona o de una comunidad. La función del comercio es, por tanto, poner los bienes a disposición del consumidor. Todos los actos que persiguen este propósito son actos de distribución. El comercio es el más importante de ellos aunque no el único. Cualquier técnica de reparto de productos es distribución. Los regímenes económicos de corte liberal y neoliberal entregan exclusivamente al comercio, regido por las fuerzas del mercado, la función distributiva. Le proporcionan para eso los auxilios de la publicidad, las técnicas del “marketing” y los trucos del “merchandising”. Los regímenes marxistas confiaban al Estado esa responsabilidad. Los sistemas de economía mixta combinan las acciones estatales con las privadas para los fines de la distribución. Son diversos sistemas para poner al alcance del consumidor los bienes y servicios que se producen en la sociedad.

          El comercio responde al principio de la >división del trabajo, como todas las demás actividades económicas modernas. Dentro del amplio proceso productivo, unos hombres se especializan en producir los bienes necesarios y otros en colocarlos en el lugar conveniente y en el momento oportuno a disposición de los consumidores.

          Sin embargo, no siempre el comercio tuvo la importancia que tiene en nuestros días. En la Antigüedad y en la Edad Media se le concedió poca estima, porque al no crear riqueza se le tuvo por una actividad parasitaria e innoble.

          Con el desarrollo de la economía la actividad comercial no sólo que ha cobrado una determinante importancia en la vida social sino que se ha erigido casi en el símbolo de la “sociedad de consumo” propia de la economía capitalista. El vender cosas se ha convertido en un arte. Todo está dispuesto para ello. El comerciante, a través de la publicidad, crea necesidades nuevas o nuevas maneras de satisfacer viejas necesidades. Hace del comercio una actividad febril. La publicidad y las técnicas del >marketing contribuyen para ello. Estimula el consumo de la población. Muchas veces el consumo superfluo e innecesario. Totalmente librada a las fuerzas del mercado, la actividad comercial se empeña en generar en los consumidores una verdadera manía de comprar y comprar. El consumo se convierte en un signo de status social. Esta aberración es un subproducto del sistema de >economía de mercado.

 
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