Casa Blanca

          Es el nombre con que se conoce a la sede del poder ejecutivo y residencia oficial de los presidentes de los Estados Unidos de América. Fue el presidente Teodoro Roosevelt quien le puso el nombre de White House. Está situada en la avenida Pennsylvania Nº 1600 de la ciudad de Washington. Fue construida entre 1792 y 1800 de acuerdo con los planos del arquitecto norteamericano de origen irlandés James Hoban, quien ganó el respectivo concurso público, y su diseño estuvo inspirado en el estilo renacentista del arquitecto italiano Andrea Palladio (1508-1580).

            Es probablemente uno de los más sencillos, sobrios y acogedores palacios de gobierno tanto por su tamaño como por la simplicidad neoclásica de sus líneas arquitectónicas. Lo cual llevó a Thomas Jefferson a decir que vivir en ella era “una miseria espléndida” y a Andrew Jackson que era una “esclavitud dignificada”. La Casa Blanca está rodeada de un amplio espacio verde con árboles y flores, donde está el jardín de las rosas en que los presidentes de Estados Unidos acostumbran recibir a los jefes de Estado extranjeros y ofrecer algunas de sus entrevistas de prensa.

          En ella han vivido todos los gobernantes norteamericanos con la sola excepción del primero de ellos, George Washington, quien fue el que ordenó su construcción. En primero en habitarla fue John Adams a partir de noviembre de 1800.

          La Casa Blanca fue incendiada en 1814 por los soldados británicos, acantonados en la frontera canadiense, en su intento de reconquistar el dominio colonial sobre Estados Unidos, de modo que tuvo que ser reconstruida y restaurada por el propio arquitecto Hoban.

          Allí está la famosa oficina oval del presidente que, contrariamente a lo que se supone, sólo sirve para ciertos actos protocolarios, puesto que al lado de ella está una pequeña oficina  —en una de cuyas paredes hay un archivo completo de mapas de todos los países del mundo—  que es en realidad donde trabaja el presidente. Recuerdo que en mi visita oficial a Washington en julio de 1991 me la enseñó el presidente George Bush (padre).

          La Casa Blanca  White House—  es el símbolo del poder político de la primera potencia mundial, dentro del mundo unipolar de principios del siglo XXI.

 
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