bohemio

          Dícese de quien lleva un estilo de vida completamente opuesto al burguesismo.  

            El nombre proviene de los primeros gitanos  —originarios de la India—  que se establecieron durante el siglo XV en la región de Bohemia  —actualmente parte de la República Checa—,  y que tuvieron una forma de vida y costumbres extravagantes para su medio. La expresión fue popularizada por el escritor francés Henry Murger en “Scenes de la Vie Boheme” (1847), referida a los artistas y escritores pobres que siguen su vocación con desdén de la riqueza, las comodidades y los convencionalismos sociales.

          El bohemio se articula con el tiempo y el espacio de manera peculiar y diferente. Vive de noche en los cafés, los pubs y los bulevares de las ciudades, carece de reloj, no tiene prisa, su mayor placer es la conversación sin límites de tiempo. Su vida interior se sobrepone a la exterior. Es un librepensador. No posee bienes de fortuna y desdeña el lujo. Carece de la noción de “propiedad privada”. Lo poco que tiene comparte con sus amigos. Viste descuidadamente. Vive en el estoicismo de una pobreza anónima. Muere generalmente a causa de la enfermedad de la pobreza, que es la tuberculosis. Practica el amor libre. Nada hay que le ligue a su compañera, salvo el afecto transitorio. No conoce algo parecido al matrimonio y la noción de la infidelidad le es ajena. Su relación sexual requiere de las mínimas condiciones de intimidad: una cama y unas cortinas son suficientes.

          El bohemio es huraño fuera de su grupo. No busca notoriedad. A pesar de que muchos de los bohemios son escritores, pintores o escultores, no persiguen la fama. Son escritores, pintores y escultores desconocidos. He visto bohemios que acostumbraban destruir sus poemas después de escritos. Y otros que trabajaban para la petite presse. Sólo unos pocos, muy a pesar suyo, alcanzaron reconocimiento y fama.

          Inadaptados en el medio y en los convencionalismos, los bohemios cuestionan en voz baja la organización social capitalista, el egoísmo económico, el apetito de lucro, el gasto suntuario y el consumismo de la sociedad burguesa.

 
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