batllismo

          Es el conjunto de principios ideológicos y políticos sustentados por el líder político y periodista uruguayo José Batlle y Ordóñez, presidente de la República durante los períodos 1903-1907 y 1911-1915. Fue uno de los líderes políticos latinoamericanos más visionarios y progresistas de su tiempo. Perteneció a una familia de presidentes. Su padre, el general Lorenzo Batlle, gobernó Uruguay a finales de los años 60 del siglo XIX; su sobrino, Luis Batlle Berres, fue presidente desde 1948 hasta 1950; Jorge Batlle, su sobrino nieto, asumió el mando desde el 2000 hasta el 2005. Batlle y Ordóñez, al igual que su antecesor, formó filas en el Partido Colorado.

            Desde el gobierno promovió una profunda transformación política, económica y social en Uruguay e inspiró la Constitución de 1917, aprobada por la Asamblea Constituyente de ese año. Implantó la jornada laboral de ocho horas, creó las pensiones de vejez y la jubilación para los trabajadores de la ciudad y del campo, estableció las indemnizaciones por accidentes del trabajo, implantó el salario mínimo, reconoció las libertades sindicales, estableció el >laicismo y extirpó todo signo de >confesionalismo en el Estado  —con inclusión de la tradicional juramentación de los gobernantes uruguayos ante el crucifijo—,  promulgó la ley de divorcio  —que fue la segunda en América Latina después de la expedida en 1902 en Ecuador dentro del marco del laicismo estatal establecido por la revolución liberal de 1895—,  reconoció los derechos de los hijos fuera de matrimonio, fundó numerosos institutos de enseñanza media, creó empresas públicas que compitieron exitosamente con las privadas, favoreció una política de intervención del Estado en la economía, sentó las bases del Estado de bienestar, impulsó la autonomía municipal, estableció el voto secreto y obligatorio, impulsó la representación propocional e implantó un gobierno colegiado cuya función ejecutiva era ejercida por el Consejo Federal compuesto por el presidente y nueve consejeros, según el modelo suizo.

            Todo lo cual hizo del Uruguay el país latinoamericano más avanzado en las primeras décadas del siglo XX.

          Batlle fue un reformador y modernizador de su país. Se lo considera como el padre del moderno Uruguay. Dueño de un pensamiento progresista, instrumentó reformas de profundidad en sus dos períodos de gobierno. A sus ideas, tesis y logros se suele denominar batllismo.

          No obstante toda su importancia histórica, que marcó rumbos nuevos en su país, el batllismo no es realmente una ideología política sino un conjunto de tesis renovadoras, bastante bien articuladas, que se plasmaron institucionalmente en el Uruguay de principios del siglo anterior.

 
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